Éramos pocos y nos visitó Mr. Mentiras..

Como dice el dicho popular, éramos pocos y parió Catana. Pues bien, ese dicho se puede aplicar a Miami ya que, aparte de que estamos inundados de contagiados del Corona Virus, nos cayó por acá, en busca de votos para las próximas elecciones, el líder del culto, el Mentiroso en Jefe, Donald Trump. Así reunió el hombre en su gran hotel a su elemento, les dijo unas cuantas palabrerías vacías en las que acusó a los demócratas de comunistas, volvió a declarar que el voto por correo era una trampa inventada por sus contrarios, dijo Viva Cuba Libre, le echó con el rayo a Maduro y a Ortega, saludó desde lejos, para no contagiarse, a sus discípulos del culto que en esta ciudad está mayormente compuesto por cubanos anticubanos, nicaragüenses anti sandinistas y burgueses venezolanos, se montó en su auto y se fue en caravana hasta el aeropuerto con destino a Atlanta.
Hay una tremenda preocupación en los círculos políticos y periodísticos de los Estados Unidos sobre lo que va a ocurrir el 3 de noviembre, día de las elecciones. Los comentarios varían sobre el tema ya que ahora Mr. Trump está afirmando que no habrá transición sino continuación, lo que lleva a pensar que perfectamente pueda declararse ganador aún antes de que se cuenten todas las boletas enviadas por correo, aunque en el conteo final sea Biden y no él el ganador de los comicios. Hay que darse cuenta que los seguidores duros de Trump son fanáticos y en muchos casos son sumamente agresivos y además, están armados hasta los dientes. Trump cuenta con una base política que se redondea entre un 35 a un 40 % de los votantes. Es una base muy militante y muy devota, tanto así, que lo siguen ciegamente, no importándole nada y creyéndole todas las mentiras que dice.
En realidad, la incertidumbre de lo que va a ocurrir no se limita a políticos y periodistas, la incertidumbre esta regada en toda la sociedad. Existe el temor de que las cosas se puedan salir del cauce y hasta se llegue a disturbios violentos muy cercanos a una guerra civil. A Trump no le importa crear el caos, pero ese caos puede llegar a ser muy peligroso por la división tan grande que existe en la sociedad norteamericana, división que ha sido el mismo Trump quien la ha creado y la ha alimentado. La tensión se nota y eso es muy peligroso en estos momentos en que estamos viviendo.
Así es que, en medio de esta situación hasta cierto punto alarmante, vino Trump a Miami a conversar con sus discípulos, a arengarlos para que veneraran su ego, hinchándolo aún más con los aplausos de sus fanáticos. Éramos pocos y nos visitó Mr. Mentiras..

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