El suicidio político del Partido Republicano

Traducido del más allá por Max Lesnik


TrumpClinton   ¿Se acuerdan de “Chacumble” aquel de quien se  decía en Cuba  que “el mismito se mató? Pues  bien el Partido  Republicano va por  el mismo camino de Chacumbele cuando se presente en las  elecciones norteamericanas  del mes  de noviembre llevando de candidato presidencial al polémico y excéntrico  magnate empresarial Donald Trump.

No es que esté diciendo  esto  para apoyar a la candidata Demócrata Hillary Clinton, porque  a decir  verdad no creo  que ella tampoco  tenga las calidades  éticas  para ser  la  Primera  Magistrada  de  la nación norteña,  pero cuando se trata  de escoger entre dos males  hay que irse  con  el mal menor.

Diríamos  que  la  señora Clinton  a buen juicio,  será  más  de lo mismo, mientras  que con Donald Trump  el pueblo norteamericano se enfrenta  a un especie  de “Pasaje a los desconocido”, para decirlo con el título del  popular  programa  de la televisión cubana  del periodista  gran amigo de  este Duende,  Reynaldo Taladrid.

El grave problema  para los  Republicanos es que  si Trump  ganara la  elección-  cosa  poco probable- el vencedor seria Trump  y no el Partido Republicano  histórico, lo cual sería  la muerte  definitiva  del bipartidismo en Estados Unidos que es  la base fundamental en  la que  está  levantada la llamada  “Democracia Representativa” que gobierna  los  destinos  de Estados Unidos.

Trump en la  Casa Blanca  sería  como un elefante en una cristalería,  algo que  el  llamado  “Establecimiento” norteamericano- los  poderes  fácticos-  no puede  permitir porque en eso  le va  la vida  a la  nación norteña.

El mensaje político de Donald Tremp  a lo largo de toda  su campaña presidencial  ha sido  divisivo  y destructor, cuando  lo que  más necesita  en estos  momento Estados Unidos  es sanar las  heridas sangrientas  del racismo, la  violencia   el odio y el rencor.

El Partido Republicano se encuentra en una encrucijada  en la  que ninguno de los  dos caminos que  tiene  enfrente es bueno  para  el Partido  y la  nación. Si apoyan a  Trump  y  pierden, es malo  para el Partido Republicano.  Si  apoyan a Trump  y  ganan la  elección,  también  es  malo para los verdaderos Republicanos, puesto que  ganará  Trump  y no el Partido.  Y lo que  peor,  porque  quien también  pierde  es  la  nación. Todo ganancia  para  los Demócratas es  mi conclusión.

Ahí se las  dejo y los  pongo a pensar.

Y hasta mañana miércoles amigos de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.

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