Traducido del más allá por Max Lesnik

No es que esté diciendo esto para apoyar a la candidata Demócrata Hillary Clinton, porque a decir verdad no creo que ella tampoco tenga las calidades éticas para ser la Primera Magistrada de la nación norteña, pero cuando se trata de escoger entre dos males hay que irse con el mal menor.
Diríamos que la señora Clinton a buen juicio, será más de lo mismo, mientras que con Donald Trump el pueblo norteamericano se enfrenta a un especie de “Pasaje a los desconocido”, para decirlo con el título del popular programa de la televisión cubana del periodista gran amigo de este Duende, Reynaldo Taladrid.
El grave problema para los Republicanos es que si Trump ganara la elección- cosa poco probable- el vencedor seria Trump y no el Partido Republicano histórico, lo cual sería la muerte definitiva del bipartidismo en Estados Unidos que es la base fundamental en la que está levantada la llamada “Democracia Representativa” que gobierna los destinos de Estados Unidos.
Trump en la Casa Blanca sería como un elefante en una cristalería, algo que el llamado “Establecimiento” norteamericano- los poderes fácticos- no puede permitir porque en eso le va la vida a la nación norteña.
El mensaje político de Donald Tremp a lo largo de toda su campaña presidencial ha sido divisivo y destructor, cuando lo que más necesita en estos momento Estados Unidos es sanar las heridas sangrientas del racismo, la violencia el odio y el rencor.
El Partido Republicano se encuentra en una encrucijada en la que ninguno de los dos caminos que tiene enfrente es bueno para el Partido y la nación. Si apoyan a Trump y pierden, es malo para el Partido Republicano. Si apoyan a Trump y ganan la elección, también es malo para los verdaderos Republicanos, puesto que ganará Trump y no el Partido. Y lo que peor, porque quien también pierde es la nación. Todo ganancia para los Demócratas es mi conclusión.
Ahí se las dejo y los pongo a pensar.
Y hasta mañana miércoles amigos de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.










