Cuando el sol de los libres
alumbró otra aurora…
Recién comenzaba el año 1895, cumpliéndose hoy el aniversario 121, cuando en una remota zona oriental conocida por Baire pero al mismo tiempo, en Ibarra, en Bayate, y otras localidades cubanas, grupos de mambises proclaman el grito de Independencia o Muerte, para seguir luchando contra el ejército de ocupación de la arrogante España. José Martí, Delegado General del Partido Revolucionario Cubano, dirige ese grito de la que denomina Guerra Necesaria y con ella la conocida más tarde como Guerra Chiquita, muriendo combatiendo con armas en la mano en el intento.
“Ya el sol de los libres alumbra otra aurora.
Y a los viejos héroes de patria, fieles
únense valientes guerreros nobeles
en la épica etapa que comienza ahora”.
Así comienzan los primeros versos de un poema de mi gran profesor de primaria, Victor Reyes Mayía, del Cotorro, de mediados de la cuarta década del siglo pasado. Así y no de otra forma habría de conocerse la historia de esa etapa cubana.
Poco tiempo después ondearía otra, la americana del montón de estrellas y varias franjas, como símbolo de otra onerosa ocupación más a solo tres años de comenzada esa guerra martiana, en sucia componenda con los españoles pisoteando la honra de los mambises.
Los tiempos pasan y los cambios se originan. Una Revolución Cubana nace después de una dura y encarnizada lucha contra la dictadura de turno de Fulgencio Batista, que por siete largos y oscuros años enlutó a toda la patria.
Al pasar de los años, se comienzan a abrir nuevos rumbos y con ellos no se puede evitar algún libertinaje producto precisamente de la proximidad del imperio estadounidense y su sucia penetración en toda la isla, aceptando el uso inescrupuloso de esa democracia dañada y enferma. Se llegan a acuerdos que guían a terminar con aquello que se le llamó “Guerra Fría” – aunque el caso de Cuba, ha sido bastante caliente por el Bloqueo existente – y se restablecen las relaciones diplomáticas entre ambas naciones, rotas por los yanquis 53 años atrás.
Hoy a algo más de un año de aquel acontecimiento, vemos cómo esa insignia del país cercano de norte revuelto y brutal que nos desprecia, se usa como modelo por aquellos que buscan acercarse a los estilos de vida de ese país y vemos por doquiera en toda la isla, las banderitas y banderotas yanquis, en ropas, como pantalones cortos de hombres y mujeres, camisetas, pañuelos de cabeza, carteras, blusas, sayas, pantalones de vestir, sombreros y gorras, también en los autos, los taxis, los bicitaxis, los carretones tirados por animales, los balcones de viviendas, en fin en todos los lugares esa insignia resplandece sin que se le llame la atención a alguien por su uso y abuso.
Irrespeto y lacayismo…. No cabe otro calificativo para aquellos que ofenden mi bandera tratando de mostrar honor hacia otra. ¡ Cómo cambian las cosas amigos !
Es por ello y haciendo uso de mi libertad de expresarme, recuerdo y propongo algunas partes de unos versos de nuestro poeta – patriota, Bonifacio Byrne, (1861 – 1936) en ocasión de su regreso a la patria en años de comienzo del siglo pasado, dedicado a la Bandera Cubana.
Al volver de distante ribera,
con el alma enlutada y sombría,
afanoso busqué mi bandera
¡y otra he visto además de la mía! ….
…Orgullosa lució en la pelea,
sin pueril y romántico alarde;
¡al cubano que en ella no crea
se le debe azotar por cobarde!…
Aunque lánguida y triste tremola,
mi ambición es que el Sol, con su lumbre,
la ilumine a ella sola, ¡a ella sola!
en el llano, en el mar y en la cumbre….
Si deshecha en menudos pedazos
llega a ser mi bandera algún día…
¡nuestros muertos alzando los brazos
la sabrán defender todavía!…
Les habló, “Desde Miami, Roberto Solís.










