Traducido del más allá por Max Lesnik
El Miami que no queremos para Cuba
El diario “Tampa Bay” acaba de publicar un reportaje- reproducido hoy en la primera plana del diario The Miami Herald- sobre las prácticas tramposas de los dos políticos más prominentes de Miami, Jeb Bush y Marco Rubio, ambos ex candidatos presidenciales Republicanos, quienes a pesar de sus millones invertidos en sus respectivas campañas electorales, han tenido que retirarse de la contienda en pos de la Casa Blanca debido a la falta de apoyo popular .
De Jeb Bush- dice el reportaje del Tampa Bay- que se dedicó a recaudar dinero, hasta llegar a los cien millones de dólares, antes de declarar oficialmente que se postulaba para Presidente de Estados Unidos, algo que a todas luces es una práctica tramposa puesto que de esa manera podía recibir donaciones millonarias sin el límite de la ley, que solo permite al candidato recibir un máximo de 2,700 dólares por cada donante individual.
Evidentemente Jeb Bush estaba violando las reglas de la ley electoral, aunque a pesar de ello, con todos sus millones, fue uno de los primeros aspirantes en retirarse de la contienda Republicana.
Lo del “cubanito vivo” Marco Rubio, fue mucho más grave o peor. Recibió para su campaña presidencial donaciones de organizaciones fantasmas- al menos 16 millones de dólares- para financiar paquetes de anuncios por televisión sin que se supiera quienes eran los donantes, que bien pudieran ser traficantes de “dinero sucio” –“Dark Money”-, dada la corrupción imperante en la política del sur de La Florida.
El diario Tampa Bay había puesto el dedo en la llaga de la corrupción política imperante en Miami, el Miami del llamado “sueño americano”.
¿ Es acaso ese el Miami que quiso “venderle” a los cubanos de la isla el Presidente Barack Obama en su discurso pronunciado en su reciente viaje a La Habana?
Porque entre Marco Rubio y Jeb Bush, Miami quedo crucificado como Cristo en la cruz. Para Cuba otro mejor ejemplo señor Presidente Obama que con un solo Miami los cubanos de acá ya tenemos bastante.
Y hasta mañana martes amigos de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.











