Fin de una larga jornada, comienzo de otra.

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   Para los emigrantes que vivimos en esta nación desde hace mucho tiempo, ya la historia cambia a partir de hoy precisamente. Desde que salimos de nuestra patria para intentar nuevos horizontes en este lugar, no ha dejado de ser el trabajo constante diario el motor que  debía guiarnos hacia  el futuro mejor que todos ansían. Dentro de esos esfuerzos nunca dejo de estar el de nuestra cubanía la que nos supo siempre guiar por caminos convergentes hacia metas similares para todos: Una Cuba siempre mejor cada día el anterior, haciendo de nuestra presencia aquí  algo único.

Así mismo actuaba y aún lo hace,  la pequeña  retahíla de miembros del grupo élite de una contrarrevolución que cada día por cierto  es más recudida, aunque sus intereses son los más repugnantes y convenientes para un poder que se han fabricado con la ayuda y guía incondicional de una  decena de gobiernos estadounidenses, padres de todos los males contra los cubanos con vergüenza de ambas orillas.

Durante las últimas décadas, precisamente y sobre todo después de las maniobras imperiales y las  provocadas salidas masivas de cubanos por lo que se conoció como Mariel – Cayo Hueso, hasta ya los días de hoy, estos emigrados, nunca asilados, son una especia de casta diferente a la mayoría del resto y ya suman mucho más que los anteriores,  han crecido en una pujante fuerza que se sumaba para lograr impulsar y cristalizó en los últimos 24 meses de contactos y arreglos entre ambos gobiernos para bien de  toda la nación cubana cuya primera estapa concluye hoy día.

Al calor del primer izamiento de la bandera cubana en la Embajada de Cuba en Washington D.C., en un acto que abarcará cubanos de ambas partes, emigrados, representaciones de tendencias sociales a favor de Cuba, sindicatos locales, empresariado y políticos cuyos esfuerzos se ha sumado a este resultado, y otros selectos invitados haciendo un  total de varios cientos de personas, hoy precisamente, como máxima representación de  todos los cubanos, los de ambas partes y también todo lo referente a ello, se realiza en Miami, ciudad de grandes contrastes sociales y políticos y donde más cubanos viven después de la capital de la isla,  y en este centro de una parte de esta área que acoge a una densa sección del grupo de poder integrado por politicastros y terroristas,  conocido por La Pequeña Habana, por otrora albergar una importante parte de los cubanos emigrados; una especial reunión de la composición más digna y luchadora de criollos que lleva, repito,  mucho tiempo ya, buscando  con su presencia permanente, por los resultados logrados y publicados el pasado 17 de diciembre, (Día conmemorativo de San Lázaro,  en las religiones Católica y Afrocubana), la libertad de los restantes Cinco Héroes  de las cárceles de este país y el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre los dos gobiernos y pueblos, después de casi cinco y media décadas rotas.

Este gesto impulsó a nuestro grupo de la Alianza Martiana y radio-miami.org, a izar simbólicamente nuestra enseña patria en el frente del local. Reunidos en una compacta y numerosa concurrencia, se alzó la bandera cubana, y se habló de esta  fecha significativa donde se aprovecho para saludar el aniversario sesenta y dos del ataque al Cuartel Mocada el 26 de julio de  1953,  que  da comienzo a la lucha armada en ciudades y montes y que acaba junto a todo el pueblo cubano,  con la tiranía de Batista en la madrugada de 1ro. de enero de 1959, dando inicio a la Revolución Cubana que hoy guía al pueblo de Cuba.

El evento fue cubierto por la prensa local y se produce sin interrupción alguna, sobre todo de los iracundos y analfabetas políticos que usan los terroristas del gueto para tratar de amedrentar estos actos de vergüenza cubana. Al parecer cogieron miedo, ya que este acto  no pudo ser ignorado,  algo que se publicó durante una semana y la voz se corrió por todos los lugares. Inclusive se recibió una nota del nuevo encargado de negocios de la nuestra sede  cubana en la capital del país, José R, Cabañas, saludando este esfuerzo.

Les habló, ”Desde Miami” Roberto Solís.