Los países en desarrollo y los emergentes ven con enorme escepticismo el llamado “orden internacional basado en reglas”, que han tratado de imponer Washington y las naciones desarrolladas europeas con el afán de mantener al mundo bajo su control.

Reglas que cuyos contenidos no han sido divulgados, pero que en especialmente Estados Unidos las aplica contra las naciones que no obedecen sus dictados.   

El doble rasero político que utiliza la Casa Blanca aparece en cualquier escenario. Tras cinco meses de genocidio en Gaza, el Departamento de Estado ha declarado que no ve la necesidad de iniciar algún examen interno formal sobre si Israel ha cometido crímenes de guerra, a pesar de que las armas que ha estado utilizando fueron suministradas por Estados Unidos y de que por su uso indiscriminado han sido masacradas decenas de miles de civiles en Gaza. 

Ni siquiera la noticia de que se habían utilizado bombas no guiadas en casi la mitad de los ataques israelíes o de fósforo blanco ha servido para que el Departamento de Estado inicie una investigación formal sobre las violaciones del Derecho Humanitario. 

El 24 de febrero de 2022, solo unas horas después de que Rusia anunciara la operación militar especial para desmilitarizar y desnazificar a Ucrania, Washington y Bruselas se apresuraron a imponer “sanciones” contra Moscú. Hasta el día de hoy, Estados Unidos y los 27 miembros de la UE han aprobado más de 14 000 extorsiones contra el gigante euroasiático. Sin embargo, desde el comienzo de la guerra en Gaza, apenas se han aprobado sanciones contra Israel. Más de 32 500 personas han muerto en esa pequeña ciudad, la mayoría niños y mujeres.

La decisión del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, de apoyar las masacres de Israel en Gaza poco tiempo después de haber condenado, en un contexto diferente, la actuación de Rusia en Ucrania, no es sólo una ocasión para que se lamenten progresistas y juristas. De hecho, ya está teniendo un impacto real en las relaciones entre el Norte y el Sur, y entre el Este y el Oeste, con consecuencias que podrían extenderse durante décadas. 

En cuanto a Cuba, la subdirectora general para Estados Unidos de la cancillería, Johana Tablada, denunció el doble rasero de la nación norteña, que dice apoyar al pueblo cubano mientras aplica al país un férreo bloqueo económico que dura más de 65 años.

Además, incluyó a la Isla en la lista de países que supuestamente patrocinan el terrorismo, por lo que se realiza una persecución atroz con sus fuentes de ingreso y contra los barcos, navieras y aseguradoras de combustible o piezas repuesto que tienen negocios con la nación caribeña.

 

Cuba ha sufrido numerosos ataques terroristas, agresiones y atentados desde el triunfo de la Revolución, todos procedentes del poderoso vecino del Norte

Desde hace 66 años, autoridades, fiscales y jueces en Estados Unidos, utilizan un doble rasero cuando tienen que actuar contra terroristas que ejecutan acciones en Cuba, aunque tengan detrás una estela de muertos y heridos. 

Por eso los terroristas cubanoamericanos establecidos en Estados Unidos, son calificados como héroes y viven tranquilamente, a pesar de tener las manos ensangrentadas de civiles inocentes. Entre ellos aparecen Orlando Bosch, Luis Posada Carriles, Carlos Alberto Montaner, Reinol Rodríguez, Gaspar Jiménez, Guillermo Novo Sampoll, Ángel de Fana Serrano, Pedro Remón, Osvaldo Mitat, Salvador Álvarez Fernández Magriñá y muchos más que gozado de total impunidad en Miami.

Si hablamos de Venezuela, la Casa Blanca ha apoyado contra la República Bolivariana todo tipo de acciones, desde fallidos golpes de Estado, intentos de magnicidio, atentados, revueltas contrarrevolucionarias, a la par que propagandiza su intención de mantener un diálogo con esa nación latinoamericana en aras de llevarle una supuesta “democracia” capitalista.

En el Medio Oriente, Estados Unidos ha apoyado en forma oculta a grupos terroristas como Al Qaeda, el Estado  Islámico (o Daesh) para que actúen contra Siria e Irak, mientras se presenta con la imagen de que opera en esas naciones para ayudar a eliminar a las organizaciones terroristas.  

Son tantos los ejemplos de doble rasero aplicado por las administraciones estadounidenses que se necesitarían varios libros para describirlos.

Lo cierto es que pese a tener Estados Unidos un enorme control sobre los medios de comunicación hegemónicos que lo ayudan a tergiversar las informaciones y crear noticias falsas, la mayoría de las naciones del mundo se están dando cuenta que en realidad el decadente, pero peligroso imperio, utiliza con más fuerza el doble rasero en su política internacional en detrimento de muchos gobiernos y pueblos del planeta.