El Boina verde

EL ATAQUE A LA BASE EN EL SALVADOR, EL BOINA VERDE MUERTO Y ANA BELÉN MONTES.

Por Douglas Calvo Gaínza, Ex coordinador del Comité Pro Trato Más Humano para Ana Belén Montes.

Se ha divulgado bastante que Ana Montes fue la espía que ayudó con sus informes al ataque guerrillero a la base militar del Paraíso donde murió un Boina Verde norteamericano. ¿Qué dice exactamente sobre esto el propio señor que la apresó? Afirma Scott Carmichael sobre ella:

«¿Brindó información de inteligencia a los oficiales cubanos sobre la situación de seguridad de El Paraíso? No lo sabemos. Sólo ellos saben la respuesta.

No culpo a ANA MONTES de la muerte de GREG FRONIUS.

Para empezar, no sé con certeza si alguna información que pueda haber entregado a los oficiales cubanos apoyaba los planes para el ataque contra El Paraíso. Es muy probable que nunca sepamos si lo hizo.

Existen posibilidades de que el ataque contra el complejo de El Paraíso haya tenido lugar con independencia de alguna información que ANA MONTES pueda haber ofrecido.

Parece probable que las fuerzas rebeldes recibieron suficiente información de inteligencia de colaboradores y otras fuentes para planear y ejecutar un ataque perfecto, con o sin ella. Ello significa que GREG hubiera devenido en héroe con independencia de la traición de ANA.”

Distinguido Míster: haga un reclamo legal por distorsión de sus palabras. Pues por ahí se dice a mares que Carmichael, quien encabezó la investigación de la DIA sobre Montes, la acusó de ser directamente responsable…” (Wikipedia y mil fuentes más). Pero resulta que Usted “no la culpa”; “no sabe”; “el ataque hubiera pasado incluso sin ella”; “había suficientes colaboradores dando información”; “sólo los cubanos tienen esos datos”; “nosotros nunca sabremos”…

¡Cómo han tergiversado sus palabras, Míster! Puede reclamar legalmente por eso.

Aunque… no, no puede. Pues, ¿sabe por qué se creó el mito? PORQUE USTED INCLUYÓ MALICIOSAMENTE A ANA MONTES EN UNA CUASI-ACUSACIÓN SIN PRUEBAS. No la culpa, pero la culpa.

No sé cuánto sepa Usted de leyes. Pero me permito citarle dos principios del Derecho Romano:

  • IN DUBIIS, ABSTINE. En la duda, abstente; es un aforismo que se aplica para evitar, en materia jurídica, que se emitan juicios sin el debido y fundado convencimiento.
  • IN DUBIO PRO REO. En la duda, a favor del reo. En materia criminal, en que están en juego la libertad y la vida de los individuos (…) el juzgador en manera alguna puede condenar al acusado de haber cometido un delito (…) sin una evidente y clara convicción de que el inculpado es realmente el autor del delito.[1]

Ignoro si el Imperio Romano aplicaba mejor las leyes que el Imperio Estadounidense, pues todo Imperialismo suele ser bastante repetitivo. Pero en todo caso, Usted sí que no aprendió nada de la antigua Roma, señor Carmichael. ¿Por qué implica a Ana en delitos de los cuales Usted no está seguro, difamándola temerariamente?

Tampoco le sirvió a Usted de mucho la obra de Constantino, el Emperador católico. Oiga, Míster: a lo mejor junto a muchos colegas suyos, Ud. va a la Iglesia el domingo, ¿verdad? Ahí escucha: “No hablarás contra tu prójimo falso testimonio”. Medite en eso.

Más detalles sobre el ataque a la base extranjera construida en suelo salvadoreño y atacada por patriotas nativos:

“El Paraíso estaba en el corazón del territorio controlado por el FMLN, casi 30 millas al este de la capital del país, San Salvador. El complejo había sido construido por Boinas Verdes con anterioridad en la guerra y las FAS [Fuerzas Armadas Salvadoreñas] lo consideraban inexpugnable. Era una fortaleza y una obra sobresaliente. Cuando dignatarios extranjeros visitaban EL SALVADOR,  por lo general los llevaban a ver el complejo de la Cuarta Brigada de Infantería en El Paraíso, presentado como un ejemplo del poderío militar de EL SALVADOR y un símbolo de su determinación de prevalecer.

Situado como estaba en el traspatio del FMLN, el complejo de la Cuarta Brigada de Infantería también era una espina en el costado del FMLN y un objetivo priorizado para los ataques del enemigo. Había razones para pensar que ese ataque era inminente.”

«Pero el FMLN tenía unas pocas cartas bajo la manga en forma de colaboradores o infiltrados dentro del complejo en El Paraíso.

El complejo de la Cuarta Brigada de Infantería en El Paraíso, la fortaleza inexpugnable de las Fuerzas Armadas Salvadoreñas, era en realidad muy vulnerable al ataque enemigo. Su perímetro de seguridad, que consistía en diversos campos de minas, alambres de púas y varias otras medidas defensivas típicas de una base de las Tropas Especiales de EEUU,  tenía un centro hueco: tropas de las FAS reclutadas por el FMLN para traicionar la base. Su reclutamiento era facilitado por la práctica del gobierno salvadoreño de obligar a los campesinos a entrar en el servicio militar. Muchas de las tropas de las FAS eran jóvenes obligados a ingresar en el ejército por parte de un gobierno desesperado por cubrir sus necesidades de tropas.

El FMLN encontró un terreno fértil para sus esfuerzos de reclutamiento en esas tropas de las FAS descontentas. Armado con información de adentro, el FMLN estaba en capacidad de planear ataques efectivos contra  la base. Unos meses antes de la muerte de GREG,  se reportó el descubrimiento de un número de colaboradores entre las tropas de la Cuarta Brigada de Infantería

«Aproximadamente a las dos de la madrugada del 31 de marzo de 1987, tres unidades de zapadores de las Tropas Especiales del FMLN lograron ingresar a través de los campos de minas alrededor de la base y penetrar la línea del perímetro de defensa.  Tal vez con ayuda de colaboradores dentro de la instalación, los zapadores y sus equipos de seguridad acompañantes liquidaron silenciosamente a los centinelas y entraron al interior del complejo sin ser detectados y sin que nadie les ofreciera resistencia.»

“También hubo informaciones de colaboradores dentro las tropas de las FAS. Si no cómo se podría comprender la facilidad con que los atacantes pasaron los campos minados y otras defensas, la facilidad con que despacharon a los centinelas y la exactitud de su fuego de morteros.”

¡Ah, Carmichael! ¿Por qué será que esos campesinos forzosamente reclutados por ese gobierno que Usted llama “democrático”, odiaban tanto a éste como a sus dueños-ocupantes extranjeros? ¿Por qué tantos “colaboradores” internos traicionaron las defensas de la instalación gringa? A los Imperios rapaces siempre les pasa lo mismo, ¿lo sabía?

Pero precisemos cierto puntico: con tanta gente resentida adentro del enclave yanqui informando a las guerrillas, ¿qué necesidad había para los astutos comunistas de “quemar” a su preciada agente de alto nivel Ana Belén Montes, con “informes” sobre una base ya más que archi-penetrada? Ninguna. Usted lo sabe perfectamente, como oficial de contrainteligencia. Pero la implicó en ese embrollo, y creó una fábula deshonrosa contra ella.

¿Por qué lo hizo Ud., si ya reconoció que “ignora si de veras Ana intervino”; “el asalto venía hasta sin ésta”; “había un montón de informantes adentro”; “sólo Cuba sabe y nosotros no”…? Pues porque había que inventar algún crimen para poder ensañarse con alguien que nunca atacó a EEUU. Y a Ustedes se les ocurrió ese inventico malintencionado…

Daba lo mismo si ella hizo o no hizo. Usted lo reconoce, cuando comenta sobre su incertidumbre de que la Montes estuviera implicada en ese ataque:

«Como escribí al inicio de este capítulo para mi ésa no es la esencia. Cuando GREG dependía del apoyo de ella y otros como ella, ANA MONTES, estaba del lado de los cubanos. Por su decisión de ser agente cubana, se opuso a todo lo que GREG estaba tratando de lograr. Lo golpeó por la espalda.»

Gracias por reconocer que su cuasi-acusación (“no la culpo” pero sí la implico), se debe a sus prejuicios ideológicos. Es muy interesante que en el país donde tanto se afirma que reina el imperio absoluto de la ley, pues no es la esencia si alguien cometió un crimen o no… ¿Qué importa? Basta la suspicacia para manchar a una persona por los siglos. “Quien no está con nosotros, ya es culpable de todas las maldades posibles, aunque no se pueda probar si las cometió”.

Ojalá que su manera de pensar no prospere, señor, porque el “Estado de Derecho” estadounidense va a colapsar como un castillo de naipes. Si triunfa ese método de razonamiento suyo, habrá que ver entonces cómo traducir al inglés la palabra “Heil” para gritarla ante el futuro Führer de Washington.

En conclusión, todo lo de la base de El Paraíso es un caso sin pruebas, basado en suposiciones y sospechas que conllevan a discrepancias y contrasentidos. Pues luego de decir más de una vez que no sabe la verdad, el señor Carmichael escribe respecto a su enorme generosidad al no cobrar por su obra, que un amigo suyo:

“Hizo los arreglos para derivar los ingresos por la venta de este libro a los niños de GREG FRONIUS, que dio su vida para defender los intereses de EEUU. Creo que eso es apropiado. ANA MONTES puede haber sido o no responsable, con su espionaje, por la muerte de hombres y mujeres combatientes, pero en un giro algo irónico, su historia ayudará a la familia de uno de esos luchadores de otra manera. Me gusta eso.”

Interesante: Carmichael no sabe nada con certeza, pero de todos modos el legado final va hacia el famoso Boina Verde, quien termina como la gran víctima, pese a la incertidumbre. Por eso el autor se extasía declarando cómo Fronius de niño jugaba a Tarzán, ya de joven fiesteaba, levantaba pesas… Hace loas a su heroísmo ante el ataque patriota a la base, etc. Y le dona el dinero a la familia, aunque no esté seguro de que haya relación entre ese difunto y el caso Ana.

¡Oh, es admirable tanta filantropía hacia la parentela de ese legionario nacido en el industrializado Ohio…! ¿Y quién les paga a las madres e hijas de los salvadoreños que perecieron defendiendo su empobrecido suelo natal contra ese invasor? Estoy seguro de que ellas son muchísimo menos pudientes que los Fronius, ¿no es cierto? ¿No cree que les vendría bien algún donativito? Aunque seguro no se lo aceptarían. Los pobres también tenemos nuestro orgullo, Míster.

Y hay un pequeño detalle:

«Según un testigo, los zapadores del FMLN posteriormente detonaron una carga explosiva debajo de él en venganza porque había matado a uno de sus camaradas

Permítame preguntarle, don Carmichael:

  1. a) Si un extranjero mata a uno de los suyos en su propia tierra, a un yanqui en Estados Unidos, ¿usted le regala bombones?
  2. b) ¿Cómo se llamaba aquel salvadoreño a quien liquidó Fronius?

Usted ignora su nombre. En realidad, ¿qué importa? Como dijo alguien: “El tercermundista vale menos que la bala que lo mata”. Por eso escribe Usted así, con el desdén de quien pertenece a la élite mundial:

«El FMLN sólo sufrió ocho bajas.»

Corrección: ocho seres humanos, Míster. Ocho hijos de alguna madre prematuramente envejecida por trabajar como una bestia de carga para que un grupito sea cada día más millonario, y multitudes estén cada día más famélicas. Ocho salvadoreños que dudo mucho “jugaran a Tarzán de niños” como su héroe, pues seguro apenas aprendieron a caminar ya tenían que sudar la gota gorda, sin infancia, sin escuela, sin médico, como meros esclavos en la gran “democracia” que los desangraba cual insaciable sanguijuela… Ocho heroicos guerreros populares que se infiltraron valerosos en esa base prepotente suya, símbolo de poder imperial, para dar sus vidas por su Patria latinoamericana.

El salvadoreño a quien mató el invasor Greg Fronius no tiene nombre, ni su familia recibe regalitos por libelos. Ese combatiente-mártir anónimo pudo ser como Herbert Anaya Sanabria, cuya familia nos acompaña en la lucha por Ana. Alguien a quien quizás Ud. no conoce. Pero quien era un hombre el cual BAJO TORTURA escribía cosas como éstas:

  • La preocupación de no trabajar por la justicia, es más fuerte que la posibilidad cierta de mi muerte. Ésta no es más que un instante, lo otro constituye la totalidad de mi vida.”
  • «A nosotros, nos tutela el principio universal de la igualdad libertaria, induciendo a la acción un profundo amor por la humanidad. Quisiéramos, incluso, reivindicar en su naturaleza y dignidad humana a los que se autoproclaman nuestros enemigos«
  • «Las guerras nunca son ganadas por nadie, los que pierden son siempre los seres humanos.» (…) ¿Desde cuándo ha habido una guerra humanizada o humanista? (…) Este señor realmente nunca ha visto a la madre tierra absorber la sangre de sus hijos, sea quienes fuesen, soldados o guerrilleros.”
  • El más loable trabajo universal: la defensa de los derechos humanos”.

Ahí sí hay un héroe. Quizás esos ocho muertos salvadoreños eran como él. Claro, Usted no sabe sus nombres. Aunque “la madre tierra absorbiera por igual la sangre de sus hijos, soldados o guerrilleros”, a Usted sólo le preocupa el yanqui Fronius y por eso dice sentimentalmente:

“Aunque está muerto, quería conocerlo lo mejor que pudiera, no sólo como una estadística sin rostro, sino como a un ser humano.”

¡Ah, las “estadísticas sin rostro”, que no son recordadas como personas sino como números! Vale, recordaremos al Boina Verde y lloraremos plañideramente por él. Pero, ¿cuántos SERES HUMANOS SIN ROSTRO murieron en el Salvador, asesinados por la gente que su adorado héroe entrenaba, Míster Carmichael?

¿Conoce Usted los nombres e historias de cada uno de los casi 300 aldeanos exterminados en el Río Sumpul, o de los aproximadamente 900 campesinos aniquilados en El Mozote, por los alumnos de gente tan simpática y atrayente como su querido Greg? ¿O es que las aproximadamente 75.000 víctimas de los Escuadrones de la muerte y los comandos entrenados en la Escuela de Las Américas, por su Gobierno y los dulces personajes como Fronius, no tienen derecho a ser más que una “estadística sin rostro”?

Usted ni lo sabe ni le interesa. Usted “canjearía” sin pensarlo la vida de Oscar Arnulfo Romero y de todo el pueblo salvadoreño en masa, por la del soldado ese. Para un imperialista, sólo “los suyos” son personas; los otros, “estadísticas sin rostro”.

Cuando a Herbert Anaya Sanabria lo torturaba un posible “alumno” de Greg Fronius y le exhortaba a alabar las virtudes de la “democracia” salvadoreña apuntalada por las bayonetas de los Boinas Verdes de Reagan, éste tuvo una visión que le sirvió para enfrentarse al interrogador astuto e hipócrita. Vio como “comenzaron a imprimirse cuales óleos rupestres, las imágenes de miles de hombres hambrientos y descalzos. En millones, el lamento de los huérfanos; en miríadas la pupila llorosa dejada por la bala y por la bomba MADE IN USA. ¡Ésta es la verdad, repetía mi cerebro; y, por un silogismo quiere cambiarla este pendejo! Y con mayor ímpetu lanzaba su protesta la presente sociedad analfabeta, los casi-muertos de incontables desnutridos y los muertos, muertos de lombrices y diarreas… ¡No me joda este espectro de injusticia, defensor de lo indefendible!

Señor Carmichael, falso testigo, sentimentalista y chovinista a ultranza: honestamente yo también lo exhorto a Usted, “espectro de la injusticia y defensor de lo indefendible”, a no joder más.

9/1/2016

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