Traducido del más allá por Max Lesnik
“A petición del respetable público”, como decían las viejas carteleras de anuncios de los circos ambulantes que trotamundeaban por los pueblos polvorientos de la Cuba de los años de principios del pasado Siglo XX, El Duende regresa a la palestra del mundo de los vivos después de un temporal descanso en el mundo de los muertos cumpliendo la promesa de volver del más allá sólo al reclamo de las circunstancias, aunque no será como antes de manera diaria, sino solo de vez en cuando, como quien dice para no perder la costumbre y mantenerme en forma.
Me levanté temprano en la mañana de hoy miércoles cuatro de enero del año que acaba de comenzar y como es costumbre mía, después del imprescindible cafecito cubano que me despierta el entendimiento, me puse a hojear el diario El Nuevo Herald en Español, que ellos mismos dicen ser el periódico de la oposición al gobierno revolucionario cubano.
Por supuesto que no me enteré por El Nuevo Herald de nada que no hubiera leído antes en la Internet- así de atrasada y mala es esta publicación miamense que para bochorno de sus editores apenas la tirada alcanza ya a unos 35 mil ejemplares para un mercado potencial de más de millón y medio de lectores en español que viven en el Condado Miami-Dade. Con apenas unas veinte y tantas páginas de lectura y solo unos pocos avisos publicitarios que no cubren los costos de tinta y papel, no le auguro nada bueno para esta publicación en este año 2017 que acaba de comenzar.
Me dicen de buena tinta que de nuevo habrá más recortes de personal en El Nuevo Herald. De verdad lo siento por los colegas periodistas que allí trabajan- aunque algunos de ellos no me quieren bien- pero no es para alegrarse cuando alguien por muy adversario que sea se queda sin el salario que le de sustento para vivir.
También me dicen que El Nuevo Herald está a la venta a mejor postor.¿ Lo comprará un hijo de Donad Trump? Son rumores, son rumores. Ahí se las dejo y los pongo a pensar.
Y hasta los próximos días, amigos de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.
Prefiero leer un libro viejo que el Nuevo Herald










