Derechos humanos vs. Humanos sin derechos

Derechos humanos vs. Humanos sin derechos.

  La posesión de derecho legal, de cualquier ser humano, es interpretada como “derecho humano”, desde hace mucho tiempo. Así es i por todos los estados y Organizaciones No Gubernamentales (ONG) otorgándole esos beneficios sociales a todo y todas  como habitantes del planeta, sin importar raza, origen étnico, religión, localidad, idioma, o cualquier otro estado de civilización.  Está como intitulado por ser solamente un ser humano.

Después del holocausto –  provocado, dirigido y ejecutado por  los nazis –  seguido a la paz  de  la II Guerra Mundial, en el año 1948, en París se crea la Declaración Universal de los Derechos Humanos con sus reglas. El término ha creado confusiones interpretativas por mucha gente en el mundo entero, haciendo  que se mantenga un periódico debate por su modo de aplicar sus reglas.

El contenido y naturaleza han sido cuestionados en variados escenarios. Ginebra es la sede internacional de este “aparato” que debe esgrimirse no a capricho sino en muy exclusivas y señaladas ocasiones especiales y justificadas con hechos palpables, sin manipular  los cumplimientos efectivos de otras formas de beneficiales el ser viviente con inteligencia propia.

Varias son las veces que se acusan hechos aislados y no de violaciones de estos derechos sobre todo por grupos afines a ser adversarios y esgrimen cualquier escusa o las inventan para hacer valer sus lugares en ofensa a  toda una sociedad. El caso de Cuba no escapa de estas agresiones a los Derechos Humanos, garantizados en lo fundamental a la población entera por igual, donde estos grupos protagónicos y bajo la paga de intereses extranjeros, actúan de esa forma indiscriminada sin valorar los grandes ridículos que hacen ante el mundo entero.

Pudiera hacerse el cuestionamiento sobre los Derechos para los cubanos. El de la vida propia, la atención a la salud, la educación, las satisfacciones espirituales, como los deportes, las manifestaciones culturales y sus enseñanzas, el trabajo, la vivienda, las ventajas sociales de todo un sistema que busca siempre la igualdad de todos estos verdaderos Derechos Humanos para toda una sociedad e inclusive trata de compartir solidariamente con otras amigas.

En los años de la gran crisis que nuestra patria sufrió en la década de los noventa después del desmerangamiento de la URSS y los demás miembros del conglomerado de países socialistas,  que eliminó de un plumazo alrededor del 85 % del movimiento de la PIB de toda la nación,  se crea el indispensable Periodo Especial en tiempos de paz; se  van creando inconformidades individuales, precisamente recién pasada la mejor etapa de la Revolución Cubana, la década de los ochenta, que dio como un zarpazo y pareciera que  todo de pronto se virara al revés.

Estos inconformes fueron caldo de cultivo para el imperio que empieza a apretar aún  su fuerza más sobre toda la nación cubana y comienza a reclutar grupos asalariados y con el atractivo de “jabitas” con artículos esenciales para la vida, como premio por su lealtad conspirativa.  En esa década también se estrenan los Derechos Humanos, como una herramienta de combate contra el estado cubano. Hasta entonces nunca antes se había hablado de esta declaración, de derecho legal, pues Cuba era un ejemplo ante el mundo de brindar todos esos a su pueblo.

No queremos repetir todos los beneficios para la sociedad cubana en el último más de medio siglo y solo vamos ahora a la parte de lo que sucede en otros lugares, principalmente en Estados Unidos, que se auto titula vanguardia de los Derechos Humanos y por el contrario tiene a muchos de sus  humanos sin derechos, cosa que no ocurre en la isla.

En otras partes del mundo, participan en matanzas de humanos, guerras innecesarias. Excesos de autoridad contra los civiles. No combaten las hambrunas, epidemias sin la debida atención, analfabetismo e  insalubridad, desempleo rampante, explotación humana, son parte de los faltantes de esta declaración en muchos lugares del mundo.

En Estados Unidos se matan negros y latinos civiles desarmados en las calles, por uniformados de la policía, filmados y probados centenares de veces. Se les golpea en manadas de uniformados por delitos menores en el piso. Esto jamás pasa en Cuba.

Los bancos desalojan y ocupan viviendas por falta de pago de sus moradores, apoyados por las autoridades. Esto tampoco pasa en la Cuba de todos los cubanos.

Frecuentes despidos masivos en centros de trabajo sin garantías para los cesanteados, sin importar en muchos casos las décadas de historia laboral de estos. En la isla el trabajo está totalmente garantizado.

Explotación inmisericorde e inhumana a los trabajadores agrícolas que vienen de otras naciones pobres del sur y no se les respeta leyes de salarios y atención obligada al trabajador solo por ser en su mayoría entrantes ilegales.

Aquí es usual la negativa a recibir la atención médica en infinidad de casos  en centros de salud y hospitalarios si no se cuenta con los seguros médicos o el dinero para asumir los gastos del enfermo, sin importar su gravedad o urgencia en tratamientos. Estos hechos no pueden suceder en Cuba.

Estudiantes que no continúan sus estudios debido a no poseer los recursos financieros para estos,  por sus altos precios en cualquier lugar después de la enseñanza secundaria. La única salida, solo a veces, es empeñarse para casi toda la vida con préstamos bancarios cercanos a la usura, que nunca acaban de liquidar. La educación superior en Cuba está totalmente garantizada y gratis.

En fin ahí hemos dado algunos ejemplos de ambos casos, comparando solo estos dos países y sus diferentes sistemas de interpretación de los humanos con y sin derechos.

Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís.

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