Recibí recientemente un email donde me decían: “Bueno lo del puente ahora tiene más presencia en El Herald que la matanza en la escuela…. Como le gusta a ese periódico hablar de sangre, muertos y desgracias, todos los días….. ahí tendrá para varios días….”
Esto se ajusta a la verdad pero no solo el Nuevo Herald, sino que se ha producido una nueva especie de sujeto experto en asuntos de diseños de estructuras y construcción de puentes de concreto, “ Los Puentólogos”, así pudieran llamarse.
Después del desastre del derrumbe del puente, aun sin funcionar, de la calle ocho y la Avenida 109 del suroeste de Miami, que uniría esa vía peatonal entre la ciudad de Sweet Water con la FIU y donde se aplastaron varios vehículos con personas dentro, han surgido infinidad de versiones y opiniones sobre el hecho, aunque no todas de expertos en la materia. Hay quien “dictaminó” que el colapso de la estructura se debió a ”la droga” pues este vicio afecta mucho hasta los profesionales y supuestamente – según el interlocutor – “los diseñadores y los profesionales cuando hacían el diseño y la puesta en marcha, estaban consumiendo droga y es por eso que se ocasionó el desastre”. Vaya que aquí hay de todo un poco por donde cortar.
Que si el puente necesitaba un punto de apoyo de columnas en el medio de tanta distancia – 175 pies de longitud – cosa que al no construirse, hizo que la pesada estructura colapsara. Otra teoría es que no se debió permitir que una compañía solo por sus vínculos con la politiquería de Miami, adquiriera el derecho a su construcción, sin la debida investigación previa. También la tensión de los cables de sostén, etc..
Así las cosas los nuevos “expertos” en materia de erigir puentes, argumentan que los que trabajaban en la tensión de los cables de sostén, no estaban calificados para esa tarea. Que los materiales del compuesto de concreto, no estaba acorde con los códigos actuales, etc., etc. Todas estas especulaciones de los nuevos sesudos – léase Marco Rubio entre ellos – solo traen muchas sensacionalistas y aventureras versiones de los hechos que buscan sino mucha propaganda para su presencia personal así como protagonismo en los medios.
El asunto solo puede estar muy ligado a la responsabilidad de las compañías que intervinieron en ese trabajo, así como también y mucho más importante, la falta de fiscalización de los profesionales de la FIU y del Condado Miami Dade en su desarrollo.
Ahora dicen que la pesquisa podría demorar un año y medio, para encontrar las verdaderas causas del hecho en sí. Esto sorprende a muchos porque no se trata de un hecho de una nave espacial que requiere tanto tiempo en investigaciones súper presiónales y científicas. ¡ Un año y medio !, o sea 547 días que solo llevándolo a horas laborables entere los sesudos, llega a las cifra supina de 4,376 horas de trabajo. Nos parece algo como una cobertura para dar tiempo mucho más que suficiente, para que se engavete el asunto, como ha ocurrido antes, y se olviden del problema que ocasionó ese accidente.
Otra de las teorías es que los cables de tensión se habían aflojado – no sabe por qué – y al tratar de afincarlos más, ahí ocurre el desatare.
Muchos, incluyéndome yo, que por cierto aclaro que soy una especie de ignorante sobre estos trajines, pero que eso no me exime de opinar de a porque sí, me uno a la versión de la falta de un punto de sostén de columnas en el medio de la distancia del famoso puente. Como dirían algunos, “se cae de la mata este asunto”. ¿Problemas de diseño?
El asunto es que como me dicen en el email, tendremos puente para rato.
Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís Ávila.










