De la mentira, la hipocresía y el terrorismo

Traducido del más allá por  Max Lesnik

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Es de todos bien conocido que cuando una de las partes en un conflicto se da cuenta de que está perdiendo una batalla, recurre como última instancia a la mentira más escandalosa , revestida siempre de pura hipocresía.

Ese es el caso de alguno que otro viejo terrorista del Miami cubano, devenido ahora en inocente pacifista defensor hipócrita de los derechos humanos, que anda organizando protestas callejeras contra una empresa de viajes cruceros a Cuba, argumentando que se discrimina a los cubanos de doble ciudanía, a quienes no se les permite viajar a la isla como al resto de los norteamericanos, porque existe una vieja disposición del departamento de inmigración de Cuba que así lo establece.

Si a mí me preguntan si estoy de acuerdo con dicha disposición o impedimento de viaje por mar de los cubanos ciudadanos norteamericanos, sería el primero en decir que a estas alturas del juego me parece absurdo y contraproducente que se mantenga vigente dicha disposición. Creo que debiera ser derogada ya, entre otras cosas porque se supone que la razón de la misma debe haber desaparecido, que era el caso por las agresiones terroristas a Cuba por mar. Y también para dejar sin argumento a las “bochincheras” vocecillas de la extrema derecha de Miami que reclaman un supuesto derecho de ciudadanos norteamericanos cuando en realidad ninguno de ellos, si se derogara tal prohibición, estaría dispuesto a montarse en un crucero y viajar a Cuba por mar. Hipócritas que son estos terroristas impenitentes reciclados en “pacíficos amantes de la paz y del pueblo cubano”.
Lo que viene bien es recordar que la disposición migratoria del gobierno cubano, según la cual los cubanos residentes legales de Estados Unidos o los que sean ciudadanos norteamericanos, no pueden viajar a la isla por mar, fue una medida defensiva de las autoridades cubanas ante el secuestro de embarcaciones cubanas con el propósito de salidas ilegales del país y ante el peligro cierto de que por entonces- cuando no se pensaba en viajes de barcos cruceros- los grupos terroristas anti-castristas de Miami, realizaban actos de flagrante piratería marítima, amenazando con incursionar en las aguas territoriales cubanas de la misma forma que lo hacían por el aire los provocadores aviones de los “Hermanos al Rescate” del “Capitán Araña” José Basulto. Aquello de las provocaciones aéreas terminó en tragedia. Con las provocaciones marítimas no pasó lo mismo gracias a la medida migratoria que hipócritamente hoy condenan los mismos terroristas que ayer dieron motivo a su implementación.

De la mentira y la hipocresía líbrenos Dios. Que del terrorismo, que ya ante lo hemos sufrido, me libro yo.
Y hasta mañana jueves amigos de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría, Bambarambay.

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