En medio de la tensión creada por la agresión israelí a Gaza y la lucha en el Mar Rojo entre los hutíes de Yemen y la armada de Estados Unidos y la OTAN, con días de diferencia, Irán atacó con misiles y drones en Pakistán, Irak y Siria.

 No obstante, ninguno de esos países se sintió agredido ni ofendido, debido a que Irán no atentó contra sus fundamentos estatales ni contra contra su soberanía, no retó a sus fuerzas armadas ni sus círculos gobernantes, sino que operó contra entidades armadas no estatales de las que pululan en el Oriente Medio, algunas de las cuales están al amparo de los gobiernos respectivos, otras son paralelas a ellos y algunas en contra. Las hay que recuerdan a “estados dentro de los estados”.

 Esa situación, exclusiva del Oriente Medio, revela características esenciales del desenvolvimiento histórico de las sociedades, las instituciones y los sistemas políticos de los países de esa región, que discurre bajo premisas, ritmos, y preceptos diferentes a los de occidente.

 En esta región del planeta, donde surgieron el cristianismo, el islam y el judaísmo la fe y la institucionalidad religiosa han desemepeñado un papel en la vida social que no es comparable con ninguna otra región del planeta. Tampoco lo son las peculiaridades de la organización tribal, las jerarquías locales y regionales y el papel de las familias.

Aunque operó en territorio pakistaní, Teherán no atacó a al estado ni a las fuerzas armadas de aquel país sino a una entidad de la etnia balusche, gentilicio de los pobladores de la región de Baluchistán que forma parte de la población, tanto de un país como del otro.

 En términos operativos reales, al atacar y tratar de debilitar a los separatistas baluches y su organización denominada Jaish al Adel, más que agredir a Pakistán, Irán lo apoyó. Al “responder” tímidamente a la “agresión”, Pakistán no atacó ninguna población posición iraní, sino que golpeo a los baluchases que pueblan una región de aquel país.

Otro tanto ocurrió en Irak donde Irán atacó posiciones en la semiautónoma región del Kurdistán iraquí, que no están en buena relación con el gobierno nacional de aquel país, sino que son políticamente cercanos a los Estados Unidos y por carácter transitivo a Israel. No obstante, esa no es la posición de toda la etnia kurda.

En Siria, según trascendió, Irán atacó a elementos que considero   responsables del reciente atentado que mató a más de 80 personas que recordaban el aniversario del asesinato del general iraní Qasem Soleimani, atribuido a Estados Unidos.

La existencia de entidades armadas no gubernamentales en el Oriente Medio, algunas de las cuales forman parte de la resistencia frente a Israel, como el caso de Hezbollah en Líbano, si bien complica la compresión de la situación política en la región, no debe ser confundida con entidades como Al Qaeda y el Estado islámico, netamente terroristas.

En días pasados cuando en el Congreso de Estados Unidos se debatía acerca de la lucha que ese país libra en el Mar Rojo, se mencionó el hecho de que la armada estadounidense “se involucra en una guerra no autorizada por ese órgano contra Yemen, un estado constituido y miembro de Naciones Unidas…” Al respecto un diputado alegó que no se trataba de eso sino de confrontar a los hutíes que atacaban a los mercantes en esas aguas.

Realmente los hutíes no son parte del estado yemenita, sino que están contra el mismo y si bien, pueden ser cercanos a Irán, son combatidos por Arabia Saudita.

En definitiva, al examinar la situación de Oriente Medio y evaluar lo que allí ocurre, conviene tomar en cuenta que se trata de una realidad diferente a occidente que es preciso examinar, no sobre la base de comparaciones, sino en primera persona. Allá nos vemos.