El cura que se llevó el  “Cepillo”

Traducido del más allá por  Max Lesnik

 En Miami   no  se termina un escándalo para entrar en otro. El último tiene que ver con la Ermita de la Caridad  del  Cobre, el santuario consagrado a la patrona de Cuba que ha sido noticia esta semana al conocerse por  una carta-renuncia  del sacerdote  Juan  Rumín   a sus funciones  como cura –párroco de ese templo religioso,  aduciendo  razones  de  salud a consecuencia  del excesivo trabajo que pesaba sobre sus hombros como rector de esa iglesia.

Pero parece que detrás de la renuncia del cura Rumín  hay algo más  que una razón de quebrantada  salud. Se sabe que recibió  en herencia  un  lujoso apartamento  en  la  zona   de Brickell- la más rica  y  afluente de Miami-y un lujoso  automóvil que ya vendió, regalos  que  no le cayeron del cielo  sino que fueron testados por  un asiduo creyente e íntimo  amigo suyo que asistía  a misa todos  los  domingos  a escuchar los  sermones políticos-religiosos matizados  de  obsoleto anti-castrismo furibundo de   este   «dichoso» cura .

Lo cierto es que  el sacerdote Rumín no da la  cara y no son pocos los que dicen que tuvo  reprimendas  del Obispo Wenski  que no considera correcta su conducta y mucho menos en lo que respecta a eso de tomar para su peculio lo que debiera ser  para  la Iglesia. Se habla  también de una auditoria  que le hicieron al cura Rumín sobre  los  fondos  del dinero que se recauda con el “Cepillo” en la Ermita  de la  Caridad.

Ya me habían dicho que  el tal  Rumín cuando era sacerdote en  La Habana también  había  tenido  problemas  de  conducta- no sabemos razones- pero  lo cierto es  que  lo mandaron  para Miami y  aquí lo premiaron  sin tener méritos para ello   con  la rectoría  de la  parroquia  de la Ermita de la Caridad.

Nadie sabe a ciencia cierta  donde está  el cura Rumín. Algunos dicen que se fue para España  y que anda  por  Madrid gozando la papeleta en buena compañía  como cuadra a un  hombre de  buena fortuna.

Esta  historia rocambolesca   del sacerdote  Rumín añade  un capítulo más a la picaresca del Miami revuelto de siempre. El capítulo  debiera titularse algo así  como “El cura anti-castrista   que se llevó  el cepillo”.  Un mal  que  no tiene cura. Digo  yo.

Y hasta mañana miércoles amigos  de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría., Bambarambay.

limosna-1 El  cepillo que se llevó el cura

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