Cultura y cultura política, una experiencia

La cultura política se deriva y enriquece la cultura general. Las escuelas y universidades son promotoras de conocimientos y valores, mientras las limitaciones para el acceso a la educación, y los escasos márgenes de participación popular que ofrecen los modelos políticos oligárquicos-liberales latinoamericanos, limitan su ampliación y profundización.

En la formación de la cultura política latinoamericana ha influido positivamente la prensa liberal y de izquierda que en los siglos XIX y XX difundieron las ideas más progresistas y promovieron las causas y los liderazgos populares. La prensa avanzada, incluida la gestionada por los partidos de orientación marxista, ha sido ariete y bastión de las vanguardias políticas.

En todos los países, especialmente en México, Argentina, Colombia, Chile, Brasil, Venezuela y Cuba floreció un tipo de prensa que aunó lo mejor de la tradición liberal con los ideales de la lucha por la liberación nacional y la emancipación social. Entre otros figuran: Bohemia, Marcha, Punto Final, Página 12, Proceso, El Nacional, Sucesos, Noticias de Hoy, Prensa Libre, Por Qué, La Prensa, Liberación, ¡Por esto! El Universal, y decenas de revistas y periódicos liberales.

Por una curiosa paradoja, disponiendo del poder y de todos los recursos, el chavismo en Venezuela, el Partido del Trabajo en Brasil, la izquierda en Ecuador y Bolivia y en otros países latinoamericanos, no se dotaron de periódicos, revistas, editoriales y emisoras radiales que estuvieran a la altura de las circunstancias. Para confirmar la regla TELESUR, en cuya concepción participó Fidel Castro, suma una excepción.

EXPERIENCIA CUBANA

A la hazaña cultural de la Campaña de Alfabetización en Cuba se sumó un intenso esfuerzo para la difusión de las ideas socialistas, el antiimperialismo y la promoción del ateísmo entre la población, lo cual se realizó mediante escuelas regidas por el Partido, la incorporación del marxismo-leninismo a la enseñanza y la intensa actividad de los medios de difusión masiva. Aquel empeño permitió reforzar la cohesión social, neutralizar el anticomunismo, sustentar la declaración del carácter socialista de la Revolución y fortalecer la alianza con la Unión Soviética, China y otros países socialistas.

El vasto esfuerzo en favor de la ampliación de la cultura política, basado exclusivamente en el empleo de literatura soviética, trajo como consecuencia una visión unilateral y en ocasiones sectaria, la entronización de equívocos teóricos y la instalación de dogmas, devenidos lastre para el desarrollo de las ciencias sociales, la profundización y la ampliación de los conceptos filosóficos, la proyección de la cultura económica, especialmente la economía política y la renovación de las ideas políticas.

La práctica revolucionaria sustanciada por el sistemático esfuerzo personal y la lucidez del Comandante en Jefe, Fidel Castro permitieron que la cultura política de la población cubana se afiance sobre bases correctas.

No obstante, en la nueva etapa, ante el mismo Partido que encabezó aquel esfuerzo, se abre un momento en el cual la promoción de la cultura política del pueblo, así como de los militantes y los cuadros, debe asumir nuevos horizontes. Un congreso o encuentro nacional o internacional sobre cultura política y ciencias políticas con participación plural, regido por la esfera ideológica del Partido, las autoridades educacionales y académicas, con participación de los medios de difusión, pudiera ser un excelente aporte. Dejar esos procesos a la espontaneidad es un riesgo. Allá nos vemos.

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