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#CubaEEUU Cuando el comercio llama a la puerta de la Paz

En una breve entrevista de un periodista  del NYT al viceministro del MINREX Carlos Fernández de Cossío con la claridad y autoridad que le caracteriza trasmitió diafanamente, la  posición del gobierno cubano a la Casa Blanca.

En política internacional existen momentos que no deben pasar inadvertidos. Uno de ellos parece estar ocurriendo ahora, cuando desde Cuba surge este mensaje dirigido a la administración del presidente Donald Trump: estamos dispuestos a hacer negocios.
No se trata únicamente de una propuesta comercial. Es, sobre todo, una invitación a replantear una relación marcada durante más de seis décadas por la desconfianza, las sanciones absurdas, bloqueos y la confrontación política.
La gran pregunta no es si Cuba y Estados Unidos piensan igual. Es evidente que no. La verdadera interrogante es si ambos países son capaces de identificar intereses comunes que beneficien a sus pueblos.
La historia demuestra que el comercio ha sido uno de los instrumentos más eficaces para acercar a naciones enfrentadas. Los mercados abren puertas que muchas veces la política mantiene cerradas. Donde circulan mercancías, inversiones e intercambios profesionales, también suelen surgir nuevas oportunidades para el entendimiento.
Estados Unidos posee una de las economías más dinámicas del planeta. Sus 50 estados producen alimentos, medicamentos, tecnología, maquinaria, materiales de construcción y equipos industriales que podrían encontrar un mercado natural en Cuba por la cercanía geográfica.
Pero la relación no tendría por qué ser de una sola dirección. Cuba también cuenta con productos, conocimientos y servicios que podrían generar oportunidades de intercambio dentro del marco legal vigente. Un comercio equilibrado beneficia a ambas partes y fortalece la estabilidad regional.
En un mundo donde las guerras, las crisis energéticas y las disputas geopolíticas afectan la economía global, abrir espacios de cooperación entre vecinos parece más sensato que prolongar políticas que durante décadas no han resuelto las diferencias fundamentales.
Dialogar no significa ceder. Negociar no significa renunciar a los principios. Hacer negocios tampoco implica ignorar las diferencias políticas. Significa reconocer que existen áreas donde la cooperación puede producir resultados concretos para millones de personas.
Quizá haya llegado el momento de sustituir la lógica del enfrentamiento permanente por la de la competencia económica, el respeto mutuo y el diálogo. Los pueblos de Cuba y Estados Unidos tienen mucho más que ganar cuando prevalecen el intercambio, la comunicación y la cooperación.
Las oportunidades no aparecen todos los días. Cuando la puerta del diálogo se entreabre, la historia suele recordar a quienes tuvieron la visión de cruzarla.
El desafío ahora corresponde a los líderes de ambos países. La paz también se construye con comercio, confianza y voluntad política. Tal vez haya llegado la hora de demostrarlo.
Ojalá puede  podamos generar un amplio debate e interés entre los internautas de Radio Miami Today, porque desde la entrevista que provoca nuestro análisis  se plantea una idea central: el comercio no es una concesión política, sino una herramienta para construir confianza, prosperidad y paz entre dos naciones vecinas. Es hora de comenzar, porque sobre todo a las familias cubanas de la Isla, los cubanos de la diáspora y los pueblos de ambas naciones.

Edición Asistida por IA

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