
Este artículo queda claro que Cuba no es un país que ataca, es un país que se defiende y sabe como hacerlo.
Los sobrevivientes del desembarco fallido han hablado: la verdad que el imperio no quiere que se sepa ha salido a la luz. En Facebook y otras redes sociales ya publican estas imágenes.
El medio estadounidense Belly of the Beast publicó una investigación en la que entrevista a cuatro de los cinco sobrevivientes del fallido desembarco armado del 25 de febrero frente a las costas de Cuba.
Los detenidos, que permanecen en prisión provisional por cargos de terrorismo, fueron llevados a una casa de visitas en La Habana y entrevistados en presencia del fiscal y del coronel que investiga el caso.
El que ve el material se da cuenta que no es un reportaje cualquiera. Es una ventana a la verdad que el imperio no quiere que se sepa. El problema está en que tarde o temprano, la verdad se sabe. Y este es el caso.
Diez hombres salieron de los Cayos de Florida en una embarcación cargada de armas y equipos tácticos. Su destino: Cuba. Su objetivo: desestabilizar, atacar, sembrar el terror.
Antes de llegar a tierra, se produjo un enfrentamiento con las Tropas Guardafronteras cubanas. Cinco murieron. Cinco sobrevivieron. Y hoy están presos, esperando juicio por terrorismo.
Los sobrevivientes fueron entrevistados por el medio estadounidense Belly of the Beast, un proyecto periodístico independiente que produce contenidos desde La Habana con una perspectiva crítica de la política de sanciones y del embargo de Estados Unidos contra Cuba. No es un medio de la ultraderecha anticubana. Es un medio que se atreve a mostrar lo que otros ocultan.
El reportaje incluye imágenes y testimonios de José Manuel Rodríguez Castelló, Cristian Ernesto Acosta Guevara, Leordán Enrique Cruz Gómez y Conrado Galindo Sariol. El quinto sobreviviente, Amijail Sánchez González, no fue entrevistado.
Los cuatro coincidieron en un punto clave: el primer disparo salió de la embarcación en la que viajaban. Es decir, ellos dispararon primero. Aunque ofrecieron versiones diferentes sobre quién disparó y quién organizó la operación, lo que está claro es que no fueron víctimas. Fueron ellos los agresores.
El gobierno cubano permitió esas entrevistas. Los detenidos fueron llevados con uniformes naranjas, esposados, a una casa de visita del Ministerio del Interior preparada para tales actividades..
Las esposas fueron retiradas para las conversaciones. Estuvieron presentes el fiscal del caso y el coronel encargado de las investigaciones. Todo con transparencia. Todo con respeto a la ley. El clima no era tenso. Mas bien, colaborativo.
Eso demuestra que Cuba no tiene nada que esconder. Los que vinieron a matar, a invadir, a desestabilizar, están detenidos. Y el mundo puede ver sus rostros y escuchar sus versiones. No hay torturas. No hay desapariciones. No hay ejecuciones extrajudiciales. Hay un proceso judicial, con fiscal, con abogados, con garantías.
Pero hay preguntas que desde EE.UU no quiere responder: ¿quién financió esa operación? ¿Quién les dio las armas? ¿Quién los entrenó? ¿Quién los envió? Porque detrás de ese desembarco fallido está la misma mano que ha intentado invadir Cuba, que ha financiado el terrorismo, que ha protegido a criminales como Posada Carriles.
Esta publicación no es un ataque a Cuba. Es un reportaje periodístico serio, con limitaciones reconocidas, que muestra las versiones de los acusados. El hecho de que el gobierno cubano haya permitido esas entrevistas demuestra que no tiene nada que esconder.
Los que vinieron a matar están presos. Los que los enviaron están libres. Los que financiaron la operación están en Miami, celebrando. Y mientras ellos celebran, Cuba sigue en pie, defendiendo su soberanía, protegiendo a su pueblo.
Que el mundo sepa la verdad: Cuba no es un país que ataca. Es un país que se defiende. Y los que vienen a agredirnos, encuentran la respuesta que merecen.

