Alfredo Despaigne volvió a conectar cuadrangular. Foto: Ricardo López Hevia.
Los israelíes siguen invictos en la cuarta edición del Clásico Mundial de Béisbol luego de derrotar a Cuba 4×1 en el inicio de la segunda ronda del torneo más importante a nivel de selecciones dentro del deporte de las bolas y los strikes.
Cuba ahora debería ganar los dos partidos que le restan para seguir con posibilidades de incluirse en la etapa de los cuatro mejores, programada para el Dodgers Stadium de la urbe estadounidense de Los Ángeles.
Los caribeños salieron delante en el marcador en el segundo capítulo, cuando el slugger Alfredo Despaigne desapareció la pelota entre los jardines izquierdo y central, ante los envíos del derecho Jason Marquis, un tirador con más de 100 triunfos en su carrera en las Grandes Ligas.
Marquis y el abridor cubano Noelvis Entenza mantuvieron un intenso duelo de lanzadores en las primeras entradas, e incluso el antillano mantuvo sin hits a sus rivales hasta el final del cuarto inning en el Tokio Dome.
En ese episodio, los de azul y blanco lograron empatar las acciones luego de dos outs, gracias a un doblete remolcador de Ryan Lavarnway, quien antes del partido había recibido la placa de Jugador Más Valioso de la primera ronda en el grupo A.
Con el 1-1 se llegó a la parte baja del sexto inning. Los cubanos dependían del zurdo Yoanni Yera. Los israelíes tenían más confianza en cada turno al bate, las conexiones salían cada vez más sólidas.
Y entonces llegó el mazazo para Cuba; Israel fabricó dos carreras en el final de sexto y tomó ventaja 3-1, a la postre decisiva.
La primera anotación llegó al plato por sencillo de Zach Borenstein, y acto seguido Blake Gailen disparó doblete de línea contra la cerca de la pradera derecha para empujar la segunda raya de la entrada, esa ante los envíos del diestro José Ángel García.
Restaban tres capítulos para el final de la película. Los caribeños, subcampeones de la primera edición, estaban contra la pared, mientras los israelíes, debutantes en estas justas, estaban cerca de someter a otro gigante del béisbol mundial.
Y llegó la oportunidad de oro para los cubanos. Corría el octavo episodio y los antillanos lograron llenar las bases con dos outs. Era el turno de William Saavedra, el quinto bate de la novena. Lanzaba el relevista Josh Zaid, quien minutos antes había otorgado boleto a Despaigne, no quiso nada con él.
Primer lanzamiento, strike, recta de 97 millas por hora; segundo envío, esta vez quebrado, y Saavedra conecta inocente rodado a tercera base; era el tercer out, Israel conservó así intacta la ventaja de dos rayas y solo quedó un inning por delante.
Entonces, en el final de esa misma octava entrada, los de azul y blanco fabricaron una carrera, la cuarta, el puntillazo, remolcada por Gailen con un fino squeeze play.
Josh Zeid cerró filas y completó el noveno de 1-2-3, con dos ponches incluidos.
El crédito de la victoria correspondió al derecho Zach Thornton, con su relevo de un inning y un tercio sin soportar anotaciones.
Marquis, quien trabajó durante cinco y dos tercios de entrada, en las que admitió una carrera y le pegaron cuatro hits, mientras propinaba cuatro ponches y regalaba apenas un boleto, se fue sin decisión.
Yera cargó con el revés, su segundo en la lid. A su cuenta fueron las dos carreras israelíes del sexto inning.
En su próxima salida, Israel enfrentará al equipo de Holanda, al cual ya venció en la fase inicial por 4-2, mientras Cuba se las verá contra Japón, su verdugo en la primera ronda por 6-11.
Hoy se medirán japoneses y holandeses en su primera aparición en esta segunda fase del Clásico Mundial.
Cepeda hace autocríticas
“Fallamos en momentos clave, no supimos ligar y ellos (los israelíes) si pudieron hacerlo. Eso ya nos ha pasado en varias ocasiones y en el béisbol gana el que más carreras haga en el juego, remarcó el tercer bate de la escuadra caribeña”.
Cepeda, inmerso en su cuarto Clásico Mundial, enfatizó que aquí “lo importante es que Cuba gane”, por encima de cualquier liderato individual.
Si Cuba pierde no se cumple el objetivo, manifestó el integrante del Todos Estrellas de la historia del Clásico.
Noelvis Entenza salió en su segunda apertura del torneo. Foto: Ricardo López Hevia.
Céspedes no ha estado bien en sus últimos turnos al bate. Foto: Ricardo López Hevia.
Frank Camilo Morejón luego sería sustituido por el tunero Yosvani Alarcón. Foto: Ricardo López Hevia.
Carlos Benítez falló en su intento de tocar la bola y se ponchó en ese turno al bate. Foto: Ricardo López Hevia.
Entenza y Gracial. Foto: Ricardo López Hevia.
Los israelíes conectaron a la hora buena. Foto: Ricardo López Hevia.
El tunero Alarcón cogió robando a un corredor de Israel. Foto: Ricardo López Hevia.
Roel Santos es cogido robando en segunda base. Foto: Ricardo López Hevia.
Israel mantuvo su invicto y sigue siendo la gran sorpresa del torneo. Foto: Ricardo López Hevia.
No fue una de las mejores salidas de Moinelo, quien llegó al box con dos carreras de desventaja. Foto: Ricardo López Hevia.
La selección cubana tendrá que salir por todo en los dos partidos que le restan. Foto: Ricardo López Hevia.
(Con información de Prensa Latina)
Despaigne cristalizó la estrategia con un batazo
Un grand slam de Alfredo Despaigne removió los cimientos del Tokio Dome y de toda Cuba, que saltó con el descomunal jonrón del cuarto madero antillano contra Australia. Ese batazo vale la clasificación a la segunda ronda
Foto: Ricardo López Hevia
TOKIO. – Alfredo Despaigne metió una recta baja de 91 millas del zurdo Lachlan Wells en la gradas del jardín izquierdo del Tokio Dome y con esa pelota Cuba se instaló en la segunda fase del CM2017, pues el swing del Caballo de los Caballos fletó cuatro anotaciones para home.
“Podemos empezar algo fríos el partido, uno tiene que mirar al contrario, pero después entras en el juego. Siempre dije que este equipo era grande y lo está demostrando”, nos había expresado Alfredo Despaigne antes de iniciar el partido, como si él no fuera el hombre que marca la diferencia en el grupo, el verdadero líder.
He escuchado cientos de comentarios en nuestra propia web y en otros espacios, incluso me han llamado aficionados para decirme que él, Despaigne, no la daba a la hora buena. Algunos lo compararon con el astro del fútbol Lionel Messi, por aquello de que el 10 del Barcelona no define con su Argentina.
El paralelo solo lo haría por la grandeza de los dos jugadores, esa que es capaz de hacernos vivir el gran momento del quinto justo cuando el reloj daba las 12 de la noche en La Habana, pero no era un hada, como en Cenicienta, la que obró el milagro, sino Alfredo, el que nació en Santiago, el de Granma, el de Cuba.
Y solo ese “pequeño” detalle de más de 350 pies hizo la diferencia en un partido tenso, no tanto por calidad del adversario –que por supuesto que la tiene—sino porque desde el principio la estrategia de la dirección del equipo definió este juego como decisivo, en la última hoja del calendario eliminatorio por demás. Es decir, no había mañana.
Ya Cuba está en la segunda vuelta, Lázaro Blanco estuvo inefectivo pero la estrategia del mentor Carlos Martí funcionó, sobre todo por su coherencia, jamás le dio un paso al lado. Pero en la siguiente fase, cinco boletos en igual cantidad de entradas son letales en un certamen como este, en el que todo se aprovecha. La primera carrera la anotó el hombre que recibió la quinta transferencia. Un jonrón, como el del veterano Trent Oeltjen se lo dan a cualquiera, la base es gratis.
Aquí el pitcheo decide, por las reglas y por la resolución que tienen los bateadores en la caja de bateo. Australia le pegó a China solo ocho jits, porque los lanzadores aunque inferiores no estuvieron por debajo de sus rivales.
A Cuba le conectaron 13 y de manera fácil porque cuando los pitcher buscaban el centro de home lo hacían de manera muy noble. Por esa razón Blanco hizo 62 en menos de tres entradas; Yera en uno y dos tercios lanzó 39, Vladimir García 51 en tres y Moinelo 13 a tres oponentes. Eso, además de expresión de descontrol es una premisa de derrota en un juego de béisbol.
Y si Alfredo decidió, Miguel Lahera firmó el certifico con dos ponches en la novena, con un último strike en retca de 93 millas que dejo retratado a Brad Harmann.
Ahora en la etapa que comienza el domingo 12 (en La Habana el 11, sábado), los lanzadores no estarán tan presionados con el límite de envíos y los abridores Blanco, Vladimir García y Baños, tendrían la posibilidad de ser más efectivos en un entorno de 80 disparos hacia home.
Esa segunda manga el equipo cubano la abrirá nada menos que con la explosión mediática de los grupos preliminares de Asia en este certamen, aunque también de toda la competencia, Israel. Utilizado ya Blanco y con Vladimir en rol de seguidor en el cotejo decisivo de la vuelta inicial, Baños sería el hombre para los israelitas.
¿Cumplido el objetivo de anclar en la segunda vuelta habría cambio de estrategia?
“Siempre sería la misma, la de avanzar en la competencia y claro que eso se hace ganando juegos. Nosotros no salimos a perder con Japón, solo que nos evaluamos con más probabilidades frente a China y Australia. Con los nipones peleamos, pero las armas no podían ser las mismas para ganar la batalla final. En esta etapa haremos lo mismo, con sangre fría y la mentalidad ganadora de este equipo desde que se formó”, expresó Carlos Martí.
Y según Francisco Montesinos, médico del equipo Cuba, lo de Alfredo Despaigne fue un gesto que le lesionó una de las vertebras cervicales.












