Traducido del más allá por Max Lesnik
La campaña presidencial norteamericana se está convirtiendo en una pelea al duro y sin guantes. Todo vale, aunque el candidato que patine, se cae.
A Hillary Clinton le han pegado duro con el tema de sus correos electrónicos a través de un “Servidor” privado y ahora su rival Donald Trump, amenaza con sacar a la luz pública los detalles de la infidelidad conyugal del entonces presidente Bill Clinton, algo de lo que su esposa Hillary no es responsable, aunque para Trump y los “Trompistas” ella es la culpable de la conducta sexual de su marido. Manera absurda de interpretar lo hechos, pero digo y repito que en política, cuando es sucia, todo vale.
Y en medio de eso dimes y diretes de parte y parte, surge el reportaje investigativo de la revista Newsweek según el cual Donald Trump violó la Ley del Embargo a Cuba sin reportarlo al Departamento del Tesoro, cuando pagó una buena suma de dinero a una compañía de relaciones públicas para buscar la manera de hacer negocios en Cuba- hoteles, casinos de juegos y campos de golf- sin tener en cuenta de que eso consistía una violación de las leyes de Estados Unidos.
El problema para Trump no es solo su poco respeto por las leyes vigentes de su país, sino que cinco minutos después de que el gobierno de Cuba le dijera que casinos de juegos no, Donald Trump se apareció en Miami, más fresco que una lechuga, para decirle a los cubanos anti-castristas de la derecha que él nunca haría negocios en Cuba mientras los “hermanos Castro estuvieran en el poder”. Ahí está el detalle, no en hacer negocio en Cuba, sino la doble cara, la trampa, el engaño, decir mentiras a diestro y siniestro y burlar a todo mundo y su tía, con tal de ganar dinero y salirse con la suya.¿ Merece un hombre así llegar a la presidencia de su país?
Y como si esto fuera poco el ex presidente del Partido Demócrata de Estados Unidos, Howard Dean sale de su retiro para señalar que Donald Trump en su pasado debate con Hillary Clinton, se pasó la hora y media del show televisivo resoplando por su nariz porque había estado antes oliendo cocaína o sabe Dios qué. ¿Quién se pasó de rosca, Howard Dean o Donald Trump?
Así van las cosas en esta campaña presidencial norteamericana en la cual habría que exigirle a los candidatos que sus conyugues le sean eternamente fieles, que todos ellos presenten al público sus declaraciones de impuestos federales- algo que Donald Trump no quiere hacer- y que pasaran una prueba sanguínea que sirviera de constancia que no irán a los debates presidenciales bajo los efectos de la cocaína, el alcohol u otras sustancias toxicas. ¿ Si esto se le exige a los atletas que participan en las Olimpiadas por qué no a alguien que quiere ser presidente de los Estados Unidos de América?. Es que no se le puede dar el botón de la bomba nuclear a alguien que este “empericado” en el salón oval de la Casa Blanca.
Y la cosa sigue, que esto no para entre mentiras, engaños y medias verdades, hasta que las urnas digan el 8 de noviembre quien resultó ser electo Presidente de Estados Unidos. Mientras tanto a llorar o reír con este circo de leones, panteras y payasos en que han parado las elecciones presidenciales norteamericanas. Fooo……
Y hasta el próximo lunes amigos de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.











