
Pues bien hace un par de días ese tabloide, publicó un extenso artículo en su página digital sobre los miles de profesionales de la salud, principalmente médicos, que se forman en centros educacionales cubanos. En La Habana está la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) de donde salen año tras año, graduados en la carrera más humana del mundo. Ya se han titulado unos 26,000 galenos de 124 países del planeta, desde su fundación en 1,999.
En este comentario se dedica una buena parte a informar sobre otro lugar muy recordado por la población, principalmente la habanera. Se trata del hoy Hospital Salvador Allende, en la ciudad de El Cerro, dentro de la capital cubana, que antes era la Clínica La Covadonga.
El lugar consta de varios edificios, es casi una pequeña ciudad médica. Precisamente allí nacieron mis dos primeros hijo e hija hace más de medio siglo.
Habría que visitar solo como un turista más, para darse cuenta real del acogedor y bien cuidado lugar, incluyendo sus áreas verdes, bancos de parque para reposar. Hoy deambulan con frecuencia casi cronométrica, muchos estudiantes – más de cinco mil – principalmente procedentes de África y Latino América y hasta de Estados Unidos – en La Habana estudian y se gradúan 93 estudiantes estadounidenses – claro está los cubanos hacen mayoría, pues el centro desde hace muchos años, es docente en estas carreras de la salud. Fundado en 1,899, hace ya 118 años, cuenta hoy con 532 camas y equipado con el más reciente respaldo de las ciencias y las técnicas mundiales.
Gracias al fundador de la organización humanitaria estadounidense, Pastores por la Paz, y a su líder ya fallecido, Lucius Walker, estudiantes de esa nación han llegado para estudiar medicina gratuitamente en Cuba. Solo bajo el compromiso que después de su graduación y regreso a este país, deban dedicarse a trabajar con la gente menos agraciadas de esta atención humana que es el acceso al cuidado de salud. Ya se han graduado 124 medicos de esa nación que se encuantran ejerciendo.
El Salvador Allende, es uno de los pocos lugares que la atención médica está dispersa en variados edificios y no en un lugar cerrado con aire acondicionado como tienen las grandes urbes. Esto hace mucho más agradable tanto al enfermo como al visitante y hasta los trabajadores.
En la ONU se comenta tanto en pasillos como en tribunas, que “no podrán resolverse los problemas de atención a la salud en el mundo sino se aumenta la capacidad disponible de médicos y Cuba es un pilar en esta gestión».
Este reportaje se lo recomiendo a aquellos que hace mucho que no vistan la isla y mucho menos su principal logro de derechos humanos, la atención a la salud completamente gratuita para todos por igual.
A muchos de nosotros nos duele que lleguen a Miami y otros lugares de Estados Unidos, galenos con experiencia de sentir humano en la atención a la salud, se siente como que dejan de ayudar al prójimo “por unos dólares más”, como en la película de Clint Eastwood, independientemente que hayan casos, para muchos, de afectos legítimos de familiares y amigos envueltos en esto, que no por esta decisión – para algunos de nosotros equivocada – jamás dejarán de serlo.
Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís.










