Hace algunos años publicamos en RadioMiamiToday y el Portal de la Radio cubana  El sueño de entrevistar a José Martí  ahora vuelvo con otra conversación  con el cubano mayor sobre temas de mucha actualidad, es esencial tenerlo cerca y siempre vivo. Aspiro contar con todas las licencias para continuar con estas entrevistas. 

En esta oportunidad le haremos varias  preguntas para comprender el porque del papel de GRAN padre de Marti al preocuparse y ocuparse por su familia, su hijo, el mejoramiento humano y las razones de la vida.

Periodista- Maestro que concepto tiene usted de la crítica  ?

JM- (…si por crítica hubiera de entenderse ese mezquino afán de hallar defectos, ese celo del ajeno bien, ese placer del mal ajeno, huéspedes ciertamente indignos de pechos generosos. Crítica es el ejercicio del criterio. […]. Criticar, no es morder, ni tenacear, ni clavar en la áspera picota, no es consagrarse impíamente a escudriñar con miradas avaras en la obra bella los lunares y manchas que la afean; es señalar con noble intento el lunar negro, y desvanecer con mano piadosa la sombra que oscurece la obra bella. Criticar es amar […]”.* “La crítica es siempre difícil y solo una vez noble: cuando señala defectos pequeños de un carácter que vale más que sus defectos; cuando, en vez de limitarse a débiles exigencias de gramática, censura las ideas esenciales con alteza de miras, e imparcialidad y serenidad de juicio”.Y de igual modo, volvería a su idea esencial: “[…] Pues, ¿criticar qué es, sino ejercer el criterio?”

Periodista.  En muchos de sus escritos y correspondencia el tema del amor es una constante: el amor a la Patria,  su hijo,  amigos; el amor de la pareja .  Hay una carta  a su hermana Amelia y a María Mantilla donde habla de  “delicadeza, esperanza fina, merecimiento y respeto”  que nos pudiera comentar?

JM- “¿Tú ves un árbol? ¿Tú ves cuánto tarda en colgar la naranja dorada, o la granada roja, de la rama gruesa?  Pues, ahondando en la vida, se ve que todo sigue el mismo proceso. El amor como el árbol, ha de pasar de semilla a arbolillo, a flor, y a fruto”… “Hay en nuestra tierra una desastrosa costumbre de confundir la simpatía amorosa con el cariño decisivo e incambiable que lleva a un matrimonio que no se rompe, ni en las tierras que esto se puede, sino rompiendo el corazón de los amantes desunidos”. “… ¿Piensa en el trabajo libre y virtuoso para que la deseen los hombres buenos, para que la respeten los malos y para no tener que vender la libertad de su corazón y su hermosura por la mesa y por el vestido?  Eso es lo que las mujeres esclavas, -esclavas por su ignorancia y su incapacidad de valerse-, llaman en el mundo “amor”. Es grande, amor: pero no es eso”.

Periodista. Por eso usted le dice a su hermana Amelia…que se guarde.

JM.  …» QUE se  guardes de vientos violentos y traidores, y te escondas al verlos pasar: que como aves de rapiña por los aires, andan los vientos por la tierra en busca de la esencia de las flores. Toda la felicidad de la vida, Amelia, está en no confundir el ansia de amor que se siente a tus años con ese amor soberano, hondo y dominador que no florece en el alma, sino después de largo examen, detenidísimo conocimiento, y fiel y prolongada compañía de la criatura en quien el amor ha de ponerse”.

Periodista.  Que debe distinguir una mujer en la relaciones amorosas?

JM.“Una mujer de alta severa e inteligencia justa debe distinguir entre el placer íntimo y vivo, que semeja el amor sin serlo, sentido al ver un hombre que es en apariencia digno de ser estimado, y ese otro amor definitivo y grandioso que, como es el apegamiento inefable de un espíritu a otro, no puede nacer, sino de la seguridad de que el espíritu al que el nuestro se une tiene derecho, por su fidelidad, por su hermosura, por su delicadeza, a esta consagración tierna y valerosa que ha de durar toda la vida”.

Periodista. Este tema tan sensible del amor en la pareja en pocas palabras maestro ¿ como las resume José Martí?

JM “Siendo tiernos, elaboramos la ternura que hemos de gozar nosotros. Y sin pan se vive, sin amor ¡NO!”.

Periodista. En una carta a su amigo Miguel Francisco Viondi, en  abril de 1880 desde Nueva York, le escribía de un proyecto de libro que tiene ideado… Y tiene otros escritos 

JM. «Tengo pensado escribir, para cuando me vaya sintiendo escaso de vida, un libro que así ha de llamarse: El concepto de la vida. Examinaré en él esa vida falsa que las convenciones humanas ponen en frente de nuestra verdadera naturaleza, torciéndola y afeándola» ….» ¿Qué existencia es ésta, donde singulares dotes para hacer el bien, y decidida voluntad de hacerlo, no bastan a hacerlo?—donde condiciones casuales de coloración y atmósfera deciden de la trascendencia y utilidad de las más nobles fuerzas humanas?—donde la ausencia de todos los vicios, y el amor ferviente y práctica austera de todas las virtudes, no bastan a lograr la paz del alma, ni a dejar tras de sí—por el placer inmenso de hacer bien—no por la pueril vanidad de alcanzar fama—una huella visible y duradera?»  …»Siempre que me siento a escribir, la Fortuna celosa me pone una copa de hiel al lado. Mi obra es trocarla en mieles. —Jamás he entrado en una gran labor sin que alguna profunda pena haya venido a perturbarme en el comienzo. —Y he hecho mi jornada bravamente, con un muerto a la espalda.»

Periodista. Asi todo usted no descansa en transmitir virtud y sentimientos al alma. Pudiera repetirme el mensaje que le hizo a su hijo en el prólogo de «Ismaelillo», y le pido mas,  volver con las estrofas de Mi Caballero dedicadas a su hijo ?

JM. Hijo:
Espantado de todo me refugio en ti. Tengo fe en el mejoramiento humano, en la vida futura,en la utilidad de la virtud, y en ti.
Si alguien te dice que estas páginas se parecen a otras páginas, diles que te amo demasiado para profanarte así. Tal como aquí te pinto, tal te han visto mis ojos. Con esos arreos de gala te me has aparecido. Cuando he cesado de verte en una forma, he cesado de pintarte. Esos riachuelos han pasado por mi corazón.
¡Lleguen al tuyo!.  MI CABALLERO. Por las mañanas/Mi pequeñuelo/Me despertaba/Con un gran beso./Puesto a horcajada/
Sobre mi pecho,/Bridas forjaba/Con mis cabellos./Ebrio él de gozo,/De gozo yo ebrio,/Me espoleaba/Mi caballero/¡Qué suave espuela/Sus dos pies frescos!/¡Cómo reía/Mi jinetuelo!/Y yo besaba/Sus pies pequeños,/¡Dos pies que caben/En solo un beso!