Traducido desde el mas alla por Max Lesnik
Los cubanos pueden dormir tranquilos. Si Donald Trump ganara la presidencia de los Estados Unidos- ya tiene en su bolsillo la postulación de su Partido- lo único que no hará, el inestable supermillonario Republicano sería desenterrar el hacha de la guerra contra Cuba como ya antes han hecho otros Presidentes norteamericanos, Demócratas y Republicanos que no han hecho otra cosa que fracasar en sus planes de agresión contra la pequeña pero soberana isla del Caribe.
Hay inquietud en el mundo ante un eventual triunfo de Donald Trump en los comicios norteamericanos del mes de noviembre. Las reiteradas declaraciones del candidato Republicano sobre su futura política exterior en caso de llegar a la Casa Blanca, justifica la profunda preocupación que tienen los propios países aliados de Estados Unidos ante una victoria con Trump y su arribo a la Casa Blanca.
Si el locuaz y exitoso empresario norteamericano Donald Trump tratara de implementar desde el poder todos y cada uno de sus planes, que muchos consideran delirantes- comparándolo con un Adolfo Hitler- la catástrofe será para los propios Estados Unidos y sus aliados y no para los pueblos y naciones que giran fuera de la órbita norteamericana, llámense Rusia, China o la pequeña Cuba, a pesar de su peligrosa cercanía con el coloso del norte. A menos que Trump esté loco y decida lanzar bombas atómicas a toda nación que se le atraviese en sus planes. Aún así Cuba podría dormir tranquila porque lanzar cohetes atómicos a un territorio tan cercano a Estados Unidos- solo están separados por 90 millas- sería como uno mismo darse un tiro en un pie.
En realidad no creo que Donald Trump llegue a la presidencia de Estados Unidos, pero si llegara a suceder, tampoco creo que de verdad implementaría desde la Casa Blanca todas esas ideas que tiene en su cabeza porque habrá poderosas fuerzas en el establecimiento norteamericano con poder suficiente para evitar que Estados Unidos se destruya a sí mismo como no han podido hacerlo sus adversarios exteriores.
Así las cosas, Cuba no debe tener preocupación por un eventual triunfo de Trump en los comicios norteamericanos de noviembre, puesto que el propio Trump ha dicho que aprueba las relaciones diplomáticas con el gobierno cubano y en caso de que cambiara la zanahoria por el palo, ya ese camino lo conocen muy bien los cubanos.
Estados Unidos está profundamente dividido como nunca antes a partir de la irrupción de Donald Trump en la política norteamericana. Mal para Estados Unidos y grave para el resto del mundo. Pero Cuba, tu tranquila que el problema de Trump es un problema de los norteamericanos, que ellos y solo ellos podrán darle solución a menos que quieran suicidarse como imperio y como nación. Así lo veo yo y ahí se las dejo y los pongo a pensar.
Y hasta el próximo martes amigos de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría.Bambarambay.











