Nicolás Pérez Delgado
A un humorista de verdadero talento se le ocurren cosas que jamás pasarían por cabeza de tranquilo ser humano que inocentemente ríe con las historietas cómicas. Es el caso de José Varela, que tiene un blog y una mañana, en traje de camuflage, asaltó y se atrincheró nada menos que en el reaccionario Miami Herald, del cual era caricaturista estrella.
Portaba una sub metralleta Mac-11 con mirilla infraroja. A la cintura llevaba un peligroso cuchillo seguramente muy afilado. Dijo a las mujeres que abandonaran el local y no tomó rehenes. El pánico cundió. Fuerzas especiales policiacas rodearon el lugar. Tres horas después tuvo que rendirse pues seguramente ya habría tanques de guerra en camino y cazabombarderos sobrevolarían el edificio y él no deseaba la muerte de un solo inocente.
La metralleta era de juguete y el cuchillo (aunque no se ha dicho) seguramente de goma. Pero hizo que cundiera el pánico. Una joda sin igual. Eso sí, hizo trizas del despacho del director del periódico.
En los días en que Fidel Castro conversó por dos horas con el patriarca de la iglesia ortodoxa rusa, Kirill, para disgusto de muchos en Miami al verlo por televisión vivito y coleando, leí un escrito del humorista Varela (quien siempre me hace recordar a Héctor Zumbado) en su blog de Internet. Varela, cuando pichea a veces se vira y en vez de tirar para segunda le tira al right field. Esa es su genial personalidad y últimamente ha estado por Cuba.
El escrito era sobre Fidel Castro y cedo lo que resta de esta crónica para darlo completo.
Dijo así:
“Fidel Castro es el único estadista mundial que ha tenido muerte clínica, física y política… y ha resucitado.
“Nadie lo esperaba. No digo ya sus enemigos, hasta sus amigos se confundieron.
“Chávez -que habla demasiado – metió la pata y dijo en un discurso hace como dos años que “ya no veremos a Fidel caminar las calles como antes”.
“Pues si se ponen a comer mierda se encarama en una bicicleta y hace un cross country.
“De hecho es uno de los pocos humanos que se ha podido dar ese lujo, si uno consulta el libro de Guinness, de regresar del ñámpiti gorrión.
“Los dioses y sus hijos son otra cosa. Ésos se caen y se levantan al tercer día.
“Pero Fidel en tres años encontró la fórmula. Se burló del más allá y se arrimó de nuevo al más acá.
“Se ha burlado de la parca.
“Pero es que también se ha reído de sus enemigos que, cuando ya estaban creando chistes de internet, fotos en féretros y hasta blogs contando los días, sale el comandante arropado con marcas deportivas y camisas de guinga. En el acuario nacional y a propósito de la Copa Mundial de Fútbol.
“Tiene una agudeza enorme para la oportunidad y la imagen.
“Eso es una virtud innata de los humoristas.
“¿Quién dice que no tiene sentido del humor?
“Y los tonto ultras de Miami se encabronan más. Sueltan espuma por la boca. Dan pataletas.
“Recuerdo que Fidel fue dosificando la cosa. Primero salía sólo en fotos fijas. Y acá en Miami decían que estaba muerto y lo habían parado ahí con tablones por atrás como hicieron los valencianos con el Cid Campeador para intimidar a los moros.
“En la TV local los analistas y expertos comentaban que era un doble o un montaje fotográfico… que el brillo del flash de la cámara no se reflejaba en la pupila, que la resolución variaba, que el contraste subía.
“Se metieron la lengua en el culo cuando salió hablando porque ya entonces el trucaje habanero tenía que ser mejor que el de Hollywood.
“Y ahora ya no saben qué decir.
“Ahora rumoran que Fidel tiene un raro síndrome. Que le está pasando como a Brad Pitt en la película The Curious Case of Benjamin Button, que de viejo se puso joven.
“Yo pienso que ahorita ataca el Moncada otra vez.
“Digamos que pa’ rectificar.”
Hasta aquí el escrito de Varela. En estos días el presidente Obama visitará Cuba. Por La Habana ya andarán oficiales de su seguridad personal, donde falta no harán. Ellos tendrían que aprender de los de Fidel y más todavía Obama de Fidel. Esperamos que se encuentren u Obama perdería la oportunidad de conocer personalmente a un líder fuera de serie. Tal vez Fidel le cuente que una vez el Che le preguntó si algún día los Estados Unidos iban a tratar de normalizar relaciones con Cuba. La respuesta fue que sí: cuando hubiera un Papa argentino y un presidente negro en la Casa Blanca.
Les habló, para Radio Miami, ahora solo por Internet, Nicolás Pérez Delgado.











