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Carta abierta de Asuntos Cubanos, al presidente electo Joseph Biden y rubricada por la Emigración Patriótica

Carta abierta de Asuntos Cubanos, al presidente electo Joseph Biden 

8 de febrero de 2021

Presidente Joseph R. Biden Jr.

1401 Constitution Avenue, NW

Washington, DC 20230

Estimado señor presidente:

Le escribimos para felicitarlo por su histórica victoria electoral y para instarlo a remodelar la relación entre Cuba y Estados Unidos de manera audaz e imaginativa. Escribimos como un colectivo de individuos con una amplia gama de conexiones personales con Cuba —familiares, laborales, académicas, afectivas, activistas, artísticas, profesionales— que hemos utilizado el internet y una página de Facebook de rápido crecimiento que llamamos Asuntos Cubanos, para expresar perspectivas que a menudo no se escuchan o que son asfixiadas.

A medida que la derecha de la comunidad cubanoamericana y sus representantes en el Congreso redoblan una política extremista que viola la soberanía cubana y socava los intereses de Estados Unidos y su estatus como una voz para la democracia y la justicia en las Américas, nuevas voces están surgiendo en este país. Cada vez más estadounidenses, y entre ellos muchos cubanoamericanos, están desarrollando una narrativa más humanitaria sobre Cuba, sobre el papel de Estados Unidos en la historia reciente de Cuba y sobre nuestro propio potencial para ayudar a Cuba a ser más próspera, independiente y democrática.

Nuestra perspectiva sobre la política hacia Cuba difiere profundamente de otras que han circulado en las semanas posteriores a su victoria electoral. Sostenemos que el levantamiento de este embargo no debe considerarse como la culminación de un proceso diplomático gradual con concesiones de ambas partes, sino más bien como un objetivo humanitario primario. En su forma actual, la política estadounidense intensifica la escasez en la isla, dificulta que los cubanos estadounidenses ayuden a sus familias e infringe indebidamente su libertad de viajar .

El embargo, intensificado bajo la administración Trump, ha sido la principal barrera para los derechos humanos plenos en Cuba. Oradores de la Asamblea General de la ONU han advertido que “la persecución de las transacciones financieras cubanas en jurisdicciones de terceros países tiene un efecto disuasorio significativo en términos económicos. La limitada inversión extranjera y el difícil acceso a los créditos para el desarrollo se han traducido directamente en dificultades económicas e impactos humanitarios para la población cubana. Ha obstaculizado el acceso de los médicos y trabajadores de la salud cubanos a los medicamentos”. Además de la incapacidad de comprar a crédito, la reciente incapacidad de las familias cubanoamericanas para enviar dinero a sus seres queridos ha dificultado la importación de alimentos que tanto necesitan. Esta situación, críticamente agravada por la pandemia llama a una acción inmediata que permita el fluir libre de medicamentos y comida a nuestras familias.

Alegamos, además, que Estados Unidos debe renunciar formalmente a su objetivo de cambio de régimen en Cuba. No puede ser responsabilidad ni prerrogativa de Estados Unidos exigir o imponer una transformación del estado cubano. Esta responsabilidad corresponde solo al pueblo cubano. Le escribimos, entonces, para instarle a que reconozca las implicaciones humanitarias de la prolongada política estadounidense hacia Cuba, que renuncie a los objetivos del embargo económico y el cambio de régimen, y que trabaje con el Congreso para desmantelar los obstáculos legales para que Estados Unidos restaure y normalice plenamente sus relaciones con Cuba.

Como cubanoamericanos, mantenemos los intereses de nuestro país adoptivo cerca de nuestro corazón. Dado que el objetivo específico del embargo es provocar “hambre y desesperación”, levantarlo evitaría futuras crisis humanitarias y las consiguientes oleadas de refugiados en nuestras costas. Además de crear riqueza y fomentar el bienestar de nuestras familias, sería una nueva oportunidad para que los inversionistas estadounidenses desarrollen una fuerte presencia en un país vecino donde ya operan grandes competidores extranjeros. También dejaría de castigar a nuestros aliados que han sido penalizados de manera excesiva e injusta por simplemente comerciar o facilitar el comercio con un país que no es su enemigo.

Año tras año, estas crueles leyes han sido reprendidas universalmente por la Asamblea General de la ONU. La mayoría de las encuestas indican que los estadounidenses apoyan firmemente el vínculo y la normalización de las relaciones con nuestros vecinos. Se acabó la Guerra Fría. Necesitamos elevar nuestra posición política y moral en todo el mundo trabajando con el Congreso para derogar secciones clave de las tres leyes que juntas codifican el embargo: la Ley de Asistencia Exterior de 1961, la Ley de Democracia Cubana de 1992 y la Ley Helms-Burton de 1996.

Es nuestro ferviente deseo que las relaciones entre las dos naciones que amamos se fortalezcan y que ambas puedan unirse para convertirse en torres de fuerza para la democracia y la justicia social.

Deseándole lo mejor y a su servicio,

Los administradores de Asuntos Cubanos

Se unen al pedido de ésta carta y la firman la Asociación Cultural José Martí USA  de Miami y demás organizaciones de la Emigración Patriótica de Estados Unidos

 

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