¡Almagro! ¡Qué feo!
Traducido desde el más allá por Max Lesnik
Los tres emblemáticos personajes que dieron el título a uno de los más famosos filmes del Oeste – los clásicos Western Espguetis- realizados en Europa en el que el actor estadounidense Clint Easwood fuera su protagonista principal, han cobrado actualidad en el escenario de la política del continente americano.
“El Bueno” de este largometraje de actualidad americana es el expresidente Lula de Brasil, a quien la extrema derecha de su país no le perdona haber sacado de la pobreza extrema a millones de sus compatriotas, y por eso y para evitar que llegue nuevamente a la presidencia de la nación “Carioca”, lo tienen tras las rejas acusado injustamente de “ladrón”. Es que los verdaderos ladones piensan que todos son de su condición.
El “Malo” de la película no puede ser otro que el Presidente norteamericano Donald Trump, por su política de animadversión contra todos los latinoamericanos, algo que tiene su máxima expresión en su empeño obsesivo por levantar ese “muro de infamia” que separaría para siempre a Estados Unidos de América Latina, a lo que habría que decir por algunos anti-imperialistas que a lo mejor no hay mal que por bien no venga.
El tercer personaje de esta saga americana no es otro que el servil lacayo del imperio Luis Almagro, el “Feo” o triple feo de la película, un personajillo menor de cara y alma sucia que desde su poltrona en la Secretaria General de la OEA ha dado su nota más infame en esta reunión cumbre de presidentes que se está llevando a cabo en estos momentos en la capital peruana.
Si la cara es el espejo del alma no cabe duda que el rostro de Almagro revela bien claro toda su maldad mediocre. ¡Almagro! ¡Qué feo!
Y hasta la próxima entrega de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba a fría. Bambarambay.











