Vuelvo con Pallì, y la Segunda Parte de Bolivia para Gringos

La inestabilidad ha signado la historia política de Bolivia, nación que ha tenido 19 constituciones en sus 194 años de vida independiente.
Eso no es inusual en la historia de la América Latina [1] (entiendo que Chile ha tenido 10 constituciones, por ejemplo) pero hasta su cumpleaños numero 180 Bolivia era el campeón mundial de la inestabilidad institucional. Los catorce años de estabilidad bajo la administración de Evo Morales son la excepción que confirma la regla del caos hoy nuevamente en vigor.
Cuando digo que lo que hoy esta sucediendo en Bolivia no difiere en mucho de lo que acontece en varios otros países de la región no desconozco que, aun dentro de esa semejanza, hay distinciones importantes.
Tomemos, por ejemplo, el caso de Chile. Chile es, para muchos, la economía mas rica de la región. Esa economía se gestó durante los 15 años que Pinochet estuvo en el poder (de 1973 a 1990) inspirada por las ideas neoliberales que se consolidaron durante las siguientes casi tres décadas hasta llegar a la situación de hoy.

E piu, la mitad de la sociedad boliviana le pasa hoy la cuenta al Evo al mismo tiempo que la mitad de la sociedad chilena se la pasa a Piñera (epitome del Chicago Boyhood).

Claro, ese tipo de procesos inmersos en el caos como el que hoy afecta a Bolivia se prestan para que oportunistas como el tal Camacho (ya hay quienes lo llaman “el Facho Camacho”) pretendan adueñarse, Biblia y calefón en mano, de movimientos que, por su misma naturaleza, resultante de esos novedosos mecanismos de convocatoria, generalmente carecen de lideres y de ideas claras. Es frente a esa clase de riesgo que deben unirse hoy los jóvenes tanto en Bolivia como en Chile, para preservar su rol en el diseño del tipo de sociedad de la que quieren ser parte.
Bolivia ya vive hoy en una sociedad pos-Evo, lo que no excluye la posibilidad de una continuidad o participación en ella del Evo y del MAS en la medida en que sepan leer a cabalidad los nuevos parámetros que rigen a esa nueva realidad.
Volverán “los Hijos de Sánchez”, los que se refugiaron en los EEUU después de los hechos luctuosos del 2005? Carlos Mesa, el candidato presidencial que disputó esta ultima elección contra Evo, fue el vice de Sánchez de Losada en su ultima y catastrófica gestión presidencial. Incluso fue protagonista de una situación igual a la que hoy atraviesan las instituciones políticas bolivianas. Cuando Goni se sube al avión, Mesa asume la presidencia. Pero a los pocos días, y ante el caos reinante, opta por renunciar él también, solo que el congreso no le acepta la renuncia (algo que todavía pudiera volver a ocurrir hoy en este partido que todavía se está jugando) [3]. Pero “los Hijos de Sánchez” ya no son parte de la realidad boliviana, y el propio Mesa ha pasado a ser una figura decorativa en los sucesos de hoy.
Si algo le está enseñando Bolivia al resto de los países polarizados del mundo es que el que se va a Sevilla pierde su silla. Bolivia, país injustamente mediterráneo, no es una fuente de emigrantes hacia los EEUU (los bolivianos han emigrado siempre en alguna medida hacia los países limítrofes, por las mismas razones que los mexicanos cruzan la “muralla” con los EEUU).
Y para mis amigos gringos, especialmente para los bilingües entre mis vecinos Mayameros, la lección es muy simple. ¿Alguna vez escucharon a las autoridades de los EEUU designando a Bolivia como parte de una trilogía del mal en estos últimos catorce años de “Evismo”? ¿O reclamándole a los militares bolivianos que “saquen a ese indio de allí”?
Hace años, poco después del advenimiento de Morales al poder, en una cena con un grupo de amigos, entre ellos un ex embajador de los EEUU ante Bolivia (un diplomático de carrera y de lujo) este señor nos pregunta a los otros comensales cual creíamos que era la embajada de los EEUU con mayor cantidad de personal y de recursos en toda la región. Yo dije México, como la mayoría de los presentes. Pero no; era Bolivia.


Bolivia no tiene la riqueza petrolera que tiene Venezuela, ni la proximidad a nuestras costas que tiene Cuba. Cierto es también que no hay muchos bolivianos en condiciones de votar en la Florida (yo conozco a un par, nada mas). Pero aquel diplomático me dejo tarareando aquella noche una versión parafraseada de la canción de Wilfrido Vargas: “Mami, que será lo que tiene el cholo?…” Y en estos días la he vuelto a tararear y tararear en mi mente…











Un comentario
Los fascistas que han quebrantado la constitución y la democracia en Bolivia no podrán con un pueblo en REVOLUCIÓN.
Gracia Radio Miami, primera trinchera de lucha por la libertad de los pueblos oprimidos del mundo en el corazón del imperio.