Desde hace mucho, pero mucho tiempo, los actos violentos han sido un objeto de mostrar desacuerdos de manera equivocada, pero a veces han dado resultados sobre todo para llamar la atención y lograr mostrar puntos de vistas, aunque usando métodos muy rechazados y repudiados por la gente, en su inmensa mayoría. El caso es que sitúan posiciones aunque estas sean rotunda y profundamente erróneas, al menos en casos como el de agredir seres humanos civiles en una guerra muy desigual, con un poder macabro sobre gente inocente.
El nuevo “barcelonazo” ocurrido hace escasas horas, es una muestra más de la barbarie, la crueldad, el vandalismo, la brutalidad, la atrocidad, la ferocidad, la inhumanidad y finalmente el crimen. Ocurrió así como se describe, en Barcelona, España, la cuarta ciudad en importancia para los visitantes extranjeros en toda Europa, donde un individuo desalmado lanza su vehículo contra la multitud en una calle muy concurrida, llena de comercios y atracciones, la Rambla, asesinando de inmediato a trece personas y dejando heridas un centenar, algunas de estas en estado muy grave, que podrían aumentar las cifras fatales. Se comenta que el criminal acto no proviene de nacionales sino de un extranjero.
Los “métodos de lucha”, como les llaman los terroristas a estas masacres, son el claro ejemplo de todo lo equivocado que están y el poder de convocatoria al rechazo y al odio que se genera sobre la humanidad. El Estado Islámico, ISIS y cuanto cerebro desquiciado por la crueldad se encuentra organizado para crear el mal, están allí donde su “deber” los llama.
En Las Sagradas Escrituras, las Biblias cristianas, el Corán, toda la literatura religiosa budista, musulmana, protestante, en fin en cualquier elemento de origen en alabanza a Dios en todas sus manifestaciones, jamás se habla de violencia ni crimen.
Se supone que en el mundo actual haya varias religiones que abarcan casi todo un espectro humano, desde África, hasta Cabo de Hornos, desde Indonesia, donde más musulmanes existen en el planeta, siguiendo por China, toda Asia y Europa y llegando hasta nuestro norte y sur desde el Polo Norte hasta la Antártida. Pero ninguna acepta, estimula o comparte el extremismo como doctrina a seguir.
El trágico caso ocurrido en Barcelona como los que fueron ejemplos de barbarie en otros lugares recientes como Francia, Reino Unido y hasta en los confines del mundo, se les suman al rosario de muertes y heridos las víctimas del terrorismo, como régimen de violencia absoluta. .
Nunca un bombazo que asesina civiles, como ocurría en Colombia tiempos atrás dirigido por los carteles de la producción y distribución mundial de drogas, podría ser aprobado por alguien en su sano juicio. No importa que los cabecillas más notorios se adjudiquen los posibles e increíbles beneficios personales que generara, atracción sus “obras de caridad”, para tratar de encubrir la estela de horror y daño que dejan a su paso, como fue el caso de Pablo Escobar en aquella nación.
El terrorismo, el miedo, la amenaza, el crimen disfrazado contra civiles inocentes, jamás deben ni pueden ser justificados ni aprobados, por los seres humanos, ya sea cual fuere las motivaciones coyunturales de cada momento en cualquier lugar y época pasada o actual. Todos estaremos siempre unidos contra actos de terror.
Les habló, para radio-miami.org, “Desde Miami”, Roberto Solís Ávila.










