Aquella generación del centenario de José Martí.
Hacía escasamente un año que se había perpetrado un Golpe de Estado contra la Constitución Cubana de 1940. Se derrocaba el gobierno de un títere de la CIA que se habría instalado en el poder por la obra y gracia de la costumbre yanqui, donde mandaba el embajador estadounidense de turo. Como ocurría en cualquier otro país de América Latina.
Carlos Prio Socarras se llamaba ese “presidente” cubano de turno, que se enriquecía sus bolsillos con una rampante corrupción y que ya estorbaba al poder norteño. Un general auto proclamado, llamado Fulgencio Batista y Zaldívar fue el escogido para traicionar la patria y tomar el poder a la “cañona” en marzo del pasado año 1952.
Pero la historia cambia el rumbo de los deseos yanquis de subordinar la isla a sus caprichos expansionistas. Con solo un año de existencia de aquella dictadura, y precisamente en el centenario del natalicio del Apóstol José Martí, muerto en combate defendiendo la independencia de Cuba, ultrajada entonces también por otro país colonizador, se presentan las condiciones objetivas y subjetivas para realizar un acto que promoviera una insurrección contra el estado de cosas. Aquel 26 de julio de 1953 se asaltan importantes instalaciones militares, Cuartel Regimiento Moncada, en la capital santiaguera, en pleno carnaval y otro reducto militar en Bayamo, para dispersar la atención de las tropas del desgobierno opresor.
También y como algo que enaltece aun más la historia de los derechos humanos y civiles, se firmó en el otro lado del planeta, la paz con la participación de Corea del Norte, Estados Unidos y China, la victoria final de aquella cruel guerra. Corea del sur no quiso aceptar su derrota y no fue firmante entonces.
Un líder civil entonces, un abogado de prestigio revolucionario, conocido en los ámbitos universitarios y habaneros, Fidel Castro Ruz, dirige esta acción, donde el fracaso por la inexperiencia, hace que los militares masacren a los insurrectos después de arrestados vivos en la acción. Pero a la vez hace sentir en la isla el nacimiento de un nuevo amanecer rebelde. Poco tiempo después se inicia la guerra del pueblo entero contra la dictadura y se crean ejércitos guerrilleros en la Sierra maestra, la Cristal, en el oriente cubano y también el centro sur de la isla, El Escambray y la Cordillera de los Órganos en Pinar del Rio, así como las guerrillas urbanas en todas la ciudades, hasta dar al traste con la dictadura, un reluciente Primero de Enero de 1959, Año de la Liberación.
Hoy, 63 años después, el pueblo cubano, el de la isla y de su diáspora, incluyéndonos a todos nosotros en este Norte Revuelto y Brutal que aún nos desprecia, como sentenciara nuestro apóstol, rendimos homenaje a los Mártires y Héroes del Asalto al Cuartel Moncada y el de Bayamo. No se trata de festejar sino de recordar con respeto y admiración como alumnos de la escuela de la vida, a esos maestros caídos desde entonces hasta hoy y los que aún nos guían y sus líderes Fidel y Raúl en esta fecha.










