
En nuestro paseo conocimos a Julian, todo un personaje, un taxista que antes fue chófer de bus y ahora cuando se acerca a sus 70 años no deja de trabajar llevando turistas de un lugar a otro de la capital de dominicana. Es un hombre estudioso por la forma que se expresa, bien vestido con camisa de mangas largas y corbata, nos habla con orgullo de su ciudad, conversa con soltura con ese acento tan parecido al que se habla en Santiago de Cuba. Julian nos dice sin ocultar el apego a su tierra que…» Santo Domingo es la primera ciudad del Nuevo Mundo
Desde luego sabemos que fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, Santo Domingo además de ofrecer un viaje al pasado, cuenta con una atractiva vida urbana, con numerosos bares, tiendas y restaurantes, conformando una perfecta armonía entre lo antiguo y lo presente.
En Santo Domingo se encuentran la primera catedral y el primer castillo de América; ambos ubicados en la Ciudad Colonial, zona declarada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La Zona Colonial, bordeada por el propio río Ozama, tiene también una impresionante colección de edificios del siglo XVI, incluyendo casas palaciegas e iglesias que reflejan el estilo arquitectónico de la época medieval.
Hoy, Santo Domingo constituye el mayor centro cultural, financiero, político, comercial e industrial de la República Dominicana. Santo Domingo también sirve como el principal puerto del país. Uno de los puertos de la ciudad se encuentra en la desembocadura del río Ozama y acoge a los buques más grandes, y es capaz de recibir tanto cargas de pasajeros como tráfico de mercancías
En la escasa semana por Domincana, estuvimos casi todo el tiempo hablando con la gente de la Ciudad, no sólo conversé en las calles con ellos, también visitamos su hogares. El propio Julian me presento a su familia y a vecinos. Descubrí entonces lo que ya me habían dicho de los lugareños, su generosidad y la hospitalidad al por mayor. Y en este punto salio a relucir el Conuco, cocina criolla dominicana, unido a una gastronomía de fama mundial como lo es EL Sancocho, el más popular de la cocina tradicional dominicana, considerado EL plato nacional. La cocina criolla dominicana es similar a la cocina de Puerto Rico y Cuba, los otros dos países hispanohablantes del Caribe, por eso en Santo Domingo es también muy conocido el Mofongo criollo puertorriqueño con chicharron o los Bolones o Bolas conocidas en el el oriente cubano.
En el hogar de Visterbo Pineda amigo de Julian nos contaron del Mangú hecho con plátano o «guineo» único de la República Dominicana, se acostumbra a servirlo con huevos fritos o revueltos, “salami” dominicano frito y Queso Frito, juntos se les conoce como Los Tres Golpesme.
La cocina y la medicina taína siguen practicándose en Dominicana, y se escuchan palabras del taíno (como hamaca, Yuca, Cabuya, Canoa=Bote, Carey= Especie de Tortuga, Caribe, Cibao etc ) Los colonos españoles legaron al país dominicano su idioma, su cultura y la religión católica. Los africanos llegados como esclavos aportaron su propia fe, que en la actualidad está estrechamente ligada a la religión europea preponderante, así como su música y arte.
Durante los días que estuvimos en Dominicana escuché la radio, muy dinámica por cierto y merenguera, leí cuanto periódicos pude y cargué con libros en mi equipaje de regreso junto a los recuerdos de haber estado en el «Cañonazo» despidiendo junto a mi familia y con los anfitriones el 2019 ante un pueblo que por su alegría y hospitalidad es hermano gemelo de Santiago de Cuba. Antes de despedirnos es una visita obligada a Punta Cana, el extremo más oriental de República Dominicana, limita con el mar Caribe y con el océano Atlántico. Es una región conocida por sus 32 km de extensión de playas y aguas claras. El área del Bávaro y Punta Cana se combinan para formar lo que se conoce como La Costa del Coco, un área con exclusivos centros turísticos con todo incluido.
Durante el trayecto por Santo Domingo con Julian, el taxista habló de como la ciudad ha crecido que ya tiene más de tres millones de habitantes, no faltó en la conversación el tema de historia y luego de abordar diferentes figuras de la vida política dominicana, mi anfitrión hizo un silencio que fue roto al salir de sus labios el nombre de Francisco Caamaño Domínguez y expresar categóricamente , «Caamaño ese hombre, debiera resucitar, Dominicana lo necesita». Volvió el silencio y pensé no sólo Dominicana….