Nunca más oportuno en estos momentos de angustia y frustración para el pueblo norteamericano con motivo de la desgraciada tragedia ocurrida en una escuela de enseñanza secundaria en el pueblo floridano de Parkland que tomar como consigna nacional en Estados Unidos el título de una de las primeras novelas del gran escritor estadounidense Ernesto Hemingway ¡Adiós a las armas!
En estos momentos el gran debate nacional en Estados Unidos está enfocado en el polémico tema de si se establecen leyes que regulen el uso irrestricto de las armas de fuego como es en la actualidad, bajo el socorrido pretexto de que así lo garantiza la llamada “Segunda Enmienda de la Carta Constitucional de 1791”- eran otros tiempos, otras armas y otros hombres- o si por el contrario se prohíbe la venta de armas de guerra tales como el rifle militar A-R- 15 y otros artefactos similares de alta tecnología diseñados para matar soldados enemigos en conflictos armados con otras naciones y no para asesinarse entre ellos los propios ciudadanos norteamericanos.
En el debate se perfila el nombre maligno de una poderosa organización llamada “Asociación Nacional del Rifle” más conocida por sus siglas “NRA”, con tanto poder político y económico que con sus aportes millonarios a las campañas electorales de Congresistas y Senadores que están a su servicio en el Capitolio de Washington, han hecho hasta ahora imposible que se aprueben leyes que limiten de alguna manera la ventas irrestricta de la armas de guerra a civiles en Estados Unidos, aun a pesar de tantas tragedias sangrientas ocurridas en el país similares a la que acaba de suceder en un colegio del sur de La Florida.
La extrema derecha recalcitrante que se ha apoderado del Partido Republicano cuenta con abrumadora mayoría en el Capitolio de Washington y también tiene el apoyo de la Casa Blanca en eso de impedir cambios en la legislación sobre las armas de fuego. Y frente a esa dolorosa realidad se alza la voz de la juventud y los estudiantes norteamericanos que gritan llorosos de indignación a nombre de sus compañeros muertos :¡Adiós a las armas!
Se trata por parte de ellos de un reclamo a una Revolución humanista y moral por el derecho a la vida que vale más que el supuesto derecho a las armas.
Les habló para Réplica de Radio-Miami su director Max Lesnik.











