Un gran día

En todas las culturas existen días para celebrar prácticamente todo.
El 10 de diciembre es el día de todos, porque es el de los Derechos
Humanos.

En esa fecha se hace un alto para reivindicar a los oprimidos y
vulnerables, a los pobres y a los enfermos, a los detenidos y
condenados, a los emigrados y exiliados, a los religiosos reprimidos,
a los pueblos originarios discriminados y humillados, a los que
combaten en guerras absurdas, y a los injustamente castigados. La
Declaración no es un lamento ni un homenaje, sino un reclamo.

El 10 de diciembre de 1948 en Paris, Eleonora Roosevelt, una
extraordinaria mujer viuda del presidente Franklin D. Roosevelt y ex
primera dama de los Estados Unidos, presentó la Declaración Universal
de los Derechos Humanos. Entonces recién había concluido la II Guerra
Mundial. En diez años, la primera y segunda guerras mundiales
ocasionaron alrededor de ¡cien millones de muertos! Ante semejante
barbarie algunas potencias occidentales emprendieron acciones para
asegurar la paz.

Durante la primera guerra mundial, el presidente Woodrow Wilson
promovió la creación de la Sociedad de Naciones, que no pudo impedir
la segunda, al calor de la cual, otro mandatario, Franklin D.
Roosevelt, elaboró la Carta del Atlántico, que con la adhesión de Gran
Bretaña y la Unión Soviética, sirvió de base a la coalición
antifascista. La victoria de los aliados en 1945 dio lugar a la ONU,
cuya carta es el instrumento jurídico de mayor trascendencia en la
historiá de la humanidad.

Aunque la Carta de la ONU comprometía a los estados firmantes, a
determinados comportamientos, faltaba un instrumento jurídico que
protegiera a los individuos y la sociedad civil frente a los estados
cuyos comportamientos autoritarios y despóticos, a lo largo de la
historia, ocasionaron enormes sufrimientos, de lo cual el fascismo fue
la más cruel evidencia. Ese vacío ha sido llenado por la Declaración
Universal de los Derechos Humanos.

Cuando en 1948 se adoptó la declaración, la ONU estaba formada por 58
estados, 48 de los cuales votaron a favor, ocho se abstuvieron, entre
ellos la Unión Soviética y los países de Europa Oriental miembros de
la organización, además de Arabia Saudita y Sudáfrica, dos no se
presentaron a la votación, y ninguno estuvo en contra.

La Declaración resumió los derechos humanos de carácter civil,
político, social, económico y cultural, que luego fueron plasmados en
nueve tratados y varias convenciones. De ese modo se establecieron las
obligaciones de los responsables de su aplicación, principalmente los
estados.

Como cualquier pensamiento avanzado, las concepciones sobre los
derechos humanos están condicionadas por el momento histórico en el
que se elaborarán. Los derechos humanos no son una excepción.

Ello explica que desde 1948 a la fecha hayan surgido nuevos criterios
y nuevos derechos, llamados emergentes de segunda y tercera
generación, que no están explícitamente recogidos en la declaración
que, probablemente debería ser actualizada. No obstante, observar su
contenido serviría para hacer del mundo un lugar muchas veces mejor.
Allá nos vemos.

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