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Trump trumpea para triunfar

 

   No es un trabalenguas este título. Hay palabras y calificativos traídos por los pelos para tratar de hacer entender un vocablo, una profesión, una costumbre, en fin cualquier cosa nueva dentro del lenguaje habitual. “Cuentapropismo” (trabajador por cuenta propia) es una muestra de ello, aunque solo se usa en Cuba, pero que se ha vuelto muy popular en el léxico criollo. Para calificar esta condición muy internacionalizada,  creo yo que  no existe así  en otro idioma o al  menos en inglés, con una traducción literal. Freelance,  independently, on your own, self employed, etc., serían las adecuadas para un equivalente. Igual debe suceder cuando en el caso del presidente – impresidenciable –  Donald Trump, trata diariamente de establecer disparates como palabras de orden y hasta legalizar estas, podríamos calificar sus desatinos como “trumpismos” y hasta poder añadir  un nuevo verbo al castellano: “Trumpear : Decir, hasta vociferar, disparates, etc..”

Este “yeti” del asfalto y los rascacielos (medio humano, medio no sé qué…)  ahora le ha dado por seguir incrementando su xenofobia contra los emigrantes, inclusive los legales, que suman más de 33 millones en esta nación solo desde los ochenta hasta ahora,  más unos doce millones ilegales, suman una gran fuerza laboral y hasta profesional,  además  de un casi 15 % así como de futuros votos cuando se les permita ser ciudadanos naturalizados.

Ahora y siempre la lucha, del “yeti” urbano,  ha sido contra la emigración, a la que llamó en públicas ocasiones: “muchos contrabandistas de drogas, mafiosos, delincuentes, violadores, etc.”,  en el caso específico de los emigrantes  de México y otras naciones del sur.

Su nueva honda ahora es llevada a los extremos. Un individuo, o dos, o tres, etc., intenta realizar un acto, o dos,  de terror en la “Gran Manzana” (New  York), y en su centro precisamente, haciendo explotar un artefacto, cuyos efectos solo logran herirlo a él precisamente en la escaramuza del momento. Nadie resulto fallecido.

Esto le ha dado más rienda suelta para manejar su  oportunismo y vociferar que hay que detener las emigraciones de todas partes, usando la teoría de la manzana podrida dentro del barril  llenas de otras saludables. Normalmente hay una especie de rifa de unas 50 mil visas de emigrantes por cada año. Para aspirar a las cueles se necesitan requisitos, como profesionalismo, o su equivalente en trabajos por años, cartas de buena conducta de las autoridades pertinentes, probar grados educacionales altos, etc. Quiere decir que no cualquiera puede ser agraciado por estas rifas.

Pero no importa el filtro que en estas “residencias legales” se use, parece ser que para el impresidenciable Mr. T, nada es suficiente, quiere una nación de puros arios estadounidenses, no caben pues otros tonos de la piel no nacional. La supremacía blanca en su apogeo, digo yo.

Les habló, “Desde Miami” Roberto Solís.

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