Tacoronte dice

 

IMAGEN-16153578-2 Israel Hernández grafitero colombiano muerto en el 2013 en Miami.

 

       Hubo una vez un personaje bufonesco  de la vieja política cubana de los  años cuarenta del pasado siglo XX que  ganó  fama  en el  original oficio de embadurnar  paredes  y muros  de La Habana pintado letreros que encabeza con el título de  “Tacoronte dice” para después lanzar su mensaje político en favor  del  Presidente  Ramón Grau  San Martín, que era  su  mecenas patrocinador quien por entonces  andaba en trajines  electorales intentando reelegirse como  presidente de la república.

El pintoresco personaje  se llamaba Rafael Tacoronte a quien pudiéramos calificar  como el precursor  de los  “grafiteros”  de hoy,  un oficio peligroso en Estados Unidos, donde  la  policía, como sucedió no hace  mucho  en Miami, le quitó  la vida  a  un inocente  joven colombiano,  que no sabía que pintar  paredes era delito  grave  en Estados  Unidos,  un  país muy civilizado pero donde también abundan los agentes del orden que primero  disparan   sus pistolas y  después  preguntan.

Me viene a la mente este personajillo  menor  de la política cubana  de ayer porque según leí en la prensa cloaca  de Miami anda de recorrido «triunfal » por   Estados Unidos uno de los llamados “Disidentes”   de  la  isla que se hace llamar  “El Sexto”, un Tacorente de nuevo cuño que con sus actividades “grafiteras” en las  calles  de su barriada en La Habana lo han convertido en uno  de los más importantes  opositores  del  gobierno cubano  según el decir de Radio y TV Martí  y comparsa.

Consejo sano de este Duende que sabe más  por  viejo que por  Duende. Que no se le ocurra  al  tal “Sexto” pintar letreros  en paredes  y muros cuando venga  de nuevo  por  Miami, que esto no es Cuba ni se le parece, que aquí es al duro  y sin  guantes  donde la policía  mata y no paga y le cae a palos  al  pinto  de la paloma.

¡Cuidado “Sexto” que por  acá te matan por pintar paredes  y por supuesto no serías el  primero!

Y hasta la próxima entrega de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.

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