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Son tiempos de pensar sin dogmas ni sectarismo por Ernesto Limia

La patria por delante, que es más grande que todos nosotros, dirían Martí y Fidel. Preservemos el puente. Lo contrario nos daña.

Autor: Ernesto Limia Diaz

Una escaramuza ha levantado otra polvareda en las redes. Carlos Lazo, el hombre que encabezó el grupo de emigrados dispuestos a tender puentes de amor con su patria, está decepcionado con el tratamiento recibido por las autoridades del Minsap y habló de ruptura en una nota hecha pública en Facebook. Israel Rojas Fiel escribió al respecto en su muro y como lo quiero a él entrañablemente y lo sé incapaz de faltar a la verdad, entonces me preocupa más este asunto y he decidido compartir con los amigos acá mi punto de vista.
No entiendo lo que ha ocurrido con el proyecto Puentes de amor. No comprendo cómo en el instante crítico en que el fascismo cobra cuerpo en el Gobierno de Estados Unidos, nosotros entramos en un dilema de este tipo. El Frente Antifascista y el Frente Antibloqueo deben ser lo más inclusivos posible. Todo el que quiera sumarse, bienvenido sea más allá de su concepción ideológica. De los cientos de países que nos acompañan cada año en la resolución de la ONU, la inmensa mayoría está representada por Gobiernos neoliberales. Ese es el mundo de hoy y así debemos levantar nuestro proyecto de justicia e igualdad social. En la tradición cubana nunca cerramos la puerta a quienes nos brindaron solidaridad en base a los principios humanistas que defendemos.
En cuanto a Carlos Lazo, no creo necesario el tono de sus palabras en algunos de los puntos que abordó. Creo que lo arrastró la incomodidad por un tratamiento inadecuado, pero no tiene que estar sacando lo que ha hecho, porque como él mismo dice: lo hizo por amor. Y al decir de Martí: “La patria es ara, no pedestal”. Supongo que lo afectó la pasión.
Mucho menos entiendo la posición del Minsap y sus autoridades. Creo que la respuesta de una funcionaria a Cubadebate deja más dudas que certezas. O para ser precisos: deja la certeza de que han sido incapaces de preservar el puente que tanto costó erigir y lejos de asumir una posición constructiva pareciera que han optado por demolerlo cuando más se le necesita.
Son tiempos de pensar sin dogmas ni sectarismo. Lo más importante es defender la obra de la revolución que tanto necesita este pueblo y ante los intereses y necesidades de la patria todos debemos descubrirnos la cabeza. Tanto a Carlos Lazo como a los funcionarios del desencuentro les pido reparar el daño. La patria por delante, que es más grande que todos nosotros, dirían Martí y Fidel. Preservemos el puente. Lo contrario nos daña.
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