Cada vez que fallece uno de nuestros cubanos que ha vivido una vida normal por haberlo sido así, nos estremece esa noticia de donde quiera que venga. En estos momentos se lamenta la pérdida uno de nuestros jóvenes prospectos deportivos que ha dado gloria al beisbol de sangre criolla. Ha fallecido en trágico accidente en un bote en la madrugada del domingo, el joven atleta miembro del equipo local Los Marlins, de Miami, José Fernández, a la temprana edad de 24 años, le acompañaban dos amigos también fallecidos en el choque contra una roca, en la oscuridad de la noche, cerca de la orilla de esta ciudad.
Hasta altas horas del medio día del domingo, esa luctuosa noticia no se había divulgado por alguno de los medios latinos del área (cubanos principalmente), sino por los yaquis que sí se hicieron eco de la tragedia inmediatamente ¿ Será que son más eficaces unos que otros ?
Este muchacho en su temprana edad de 24 años, acumuló promedios envidiables y es por ello también que se siente su muerte mucho más que otros casos. Guardó el record de haber ganado 17 juegos seguidos en el comienzo de su corta carrera, que terminó con 38 ganados y 17 perdidos para tres dígitos de 589. Además de su familia deja a su pareja esperando un hijo de él.
No creemos en que hay que glorificar a traidores y desertores, este no es al caso, pero si a simples cubanos. Una muerte ya es demasiado, y fueron tres. A este muchacho sus padres trataron de sacarlo ilegalmente de Cuba en más de una ocasión. Una vez aquí, finalmente en el 2,013 es contratado por el equipo de Miami de Grandes Ligas, Los Marlins, sueño de cualquier pelotero. Pero no es esto lo que realmente importa, lo és pues su rápida carrera de éxitos, que lo influye esa sangre isleña donde y cuando le acompañan muchos otros casos parecidos.
En el juego de ayer, todos los miembros del equipo Los Marlins usaron su camisa con el número 16 en la espalda. Todos su compañeros fueron Fosé Fernández esa noche. Su dueño aseguró que ese número quedará en la eternidad como símbolo y no se usará de nuevo jamás.
Lamentamos esa pérdida como cualquier otra de un cubano – no se trata de un anticubano de esos que aún los hay por aquí – él nació en Cuba, aunque se haya establecido en Miami, como pudo hacerlo en Guanabacoa o en Imías, dentro de la isla, o en Pekín. Simplemente cambió de domicilio. Era uno de los nuestros y por ello acompañamos a los familiares y amigos de Joseíto Fernández en su dolor.
La tierra de los sensacionalismos.
Cuando las cosas toman formas grandilocuentes, sensacionales, gigantescas, extraordinarias, etc., etc., habría que buscar causas para estas consecuencias. Estados Unidos es la nación más poderosa de la tierra en muchas cosas y más aun en los alardes de ser los mejores de todo el planeta.
Por solo hacer valer uno solo de los ejemplos de cómo se puede mover a toda una multitud, a toda la policía y otros medios de seguridad, a gusto y placer de un solo individuo, basta una sola llamada por teléfono a un aeropuerto, una terminal de trenes, o un centro comercial o mall, supuestamente alertando de una posible “bomba” que podría estallar en cualquier momento o durante el trayecto de un viaje, para que se forme el revuelo total. Un pandemónium comienza con la clausura del vuelo del transporte, la evacuación de toda la nave o el tren o el ómnibus, y el traslado masivo de todo el lugar, puede ser una gran área del aeropuerto, o la sala de espera de un hospital, o un parque de diversiones, tan pronto comienzan a entrar los miembros del equipo SWAT, con sus indumentarias como si fueran a una guerra, asuntando a todos por igual, desde niños, jóvenes, ancianos hasta las mascotas.
Todo se paraliza en búsqueda del supuesto artefacto explosivo y si a alguna familia se le quedó aunque fuera un cartucho grande con los restos de una merienda de comida rápida, o una jaba con algún artículo o solo la caja vacía de este, hasta un robot viene acompañado de un ejército de uniformados en acción para desmantelar el inexistente explosivo. Un solitario supuesto “terriorista” (o macabro bromista) crea todo este daño y pánico.
Los terroristas al parecer no se han dedicado a hacer muy frecuentes estos alardes, aunque se han realizado ya algunas veces y hasta en nuestra área de Miami, tiempos antes y hasta hace poco.
Pero no solo en esto se sensacionaliza el país entero. Va a salir un nuevo juguete, una muñeca, un juego de video, un celular, y allá va la gente con sus casas de campañas a dormir varias noches para coger los primeros lugares en las colas para cuando abran las tiendas, ser los primeros. Los noticieros en cualquiera de estos casos hacen zafa y toman muchos ratos de en la televisión y la prensa escrita y radial. Así y no de otra son las cosas espectaculares “Made in USA”.
Les habló, “Desde Miami” Roberto Solís.










