
Lewin no era un fired anybody: seg煤n la propia prensa de Washington, particip贸 en las exiguas 芦conversaciones禄 con La Habana, esas donde llegaron a predicar y encontraron un interlocutor que sabe defenderse. De su paso por la partida qued贸 el saldo de siempre: cero concesiones, cero arrodillamientos y un pueblo que se resiste. Sus c谩lculos, los de Rubio y los de Trump, fallaron con precisi贸n matem谩tica: pensaron que Cuba, ahogada por el cerco energ茅tico y el bloqueo, pedir铆a bandera blanca, y lo 煤nico que gan贸 fue m谩s dignidad.
La disyuntiva es de manual: o el asesor huy贸 del barco antes de la tormenta electoral, o lo empujaron por el costo de un fracaso que ya ni los portavoces logran maquillar. Sea cual sea la versi贸n oficial, la cuenta es sencilla: Cuba sigue de pie, y los politiqueros de Washington comienzan a caer. El primero. Que se preparen los dem谩s.