Una mañana como la de ayer ecorría la calle ocho rumbo Este, pasada las ocho de la mañana del 11 de septiembre del 2,001. Me acompañaban mis hijos varones. El que vive aquí en Miami y el que nos visitaba desde La Habana, el mayor. De pronto recordé que olvidaba algo y volvimos a la casa. Una vez allí mi esposa nos informa, “Miren parece que un avión se estrelló contra un edificio en Nueva York…” Vimos la impresionante escena de uno del dos gigantescos Trade Centers ardiendo en llamas desde pisos superiores. Pasamos un rato escuchando nuevas noticias. El presidente nombrado por la Corte Suprema, no por elecciones, George W. Bush, estaba de visita en una escuela de Miami y allí frente a los alumnos, donde precisamente se podía observar que tenía en sus manos un libro escolar como si lo estuviera leyendo, lo que pasa es que estaba al revés. Alguien se le acercó y le habló al oído…hubo un silencio sepulcral en esa noticia, ese hombre pereció palidecer y sin proferir palabra alguna, se fue rápidamente del lugar. Se acaba de enterar del ataque terrorista a una de las dos instalaciones más implorantes dentro del mundo financiero del planeta.
Lamé a mi hija en Cuba y ella estaba muy nerviosa por lo ocurrido y le calmé asegurándole que nosotros, aquí en Miami no corriamos algún riesgo.
La orden fue estricta y nacional. No podría volar nave alguna en espacio aéreo estadounidense desde ese momento, todo ese movimiento estaba suspendido. Pero se hizo una excepción. Un avión con rumbo desconocido. En ella irían 47 miembros de la familia de Osama Bin Laden, que estaba en Estados Unidos. Fue el único avión en volar sobre suelo americano. La prensa se cuela por los más increíbles rincones para dar sus noticias.
Ya sentados frente al televisor, viene el segundo ataque de otro avión al otro de los edificios, en cuestión de minutos. Los dos ardían desde pisos superiores hacia arriba. Escenas dantescas y de horror se veían. Personas suicidándose al lanzarse al vacío pues no tendrían otra escapatoria que morir carbonizados en pisos superiores. De pronto una de las torres colapsa y se cae como ocurre cuando se realiza una implosión de una vieja estructura en tiempos modernos, sin afectar mucho su derredor. Hubo llamadas seguidas de amigos y familiares, no cesaban los timbres de los teléfonos en casa. De pronto cae el segundo edificio. Una masa espera y mortal de polvo y de restos humanos pulverizados, llena rápidamente gran parte del es área de la Gran Manzana.
Nunca olvidaré una aseveración de mi hijo mayor, Rafael, quien dijo a manera de sentencia. “Cría cuervos y te sacarán los ojos…”, y agregó, “…tanta ayuda que los yanquis le dieron a Osama Bin Laden en Afganistán contra la ocupación rusa y mira ahora con cómo le paga…”. Seguro estaba de que aquel ataque de terror a las Torres Gemelas, era proveniente de ese sujeto.
Por otra parte un avión lleno de pasajeros, se dice que se estrelló porque los pasajeros redujeron a los secuestradores, pero la realidad fue que cae producto de un cohetazo desde tierra para evitar que se estrellara contra otro objetivo ya que se encontraba encima de Pensilvania. Cayó en medio de amplio campo abierto sin edificaciones.
Finalmente y como por arte de magia, una explosión hace que se destruya parte del edificio del Pentágono, en Washington D.C. Se trató, hasta hoy, de hacer creer que fue otro avión de pasajeros que también y de forma suicida se incrustó en un costado de la edificación. Cosa que se ha comprobada que no es cierta pues la perforación que dejó la explosión es de solo un par de docenas de pies lineales y un avión es mucho, pero mucho mayor. Se calcula por científicos y expertos que fue otro cohetazo que se dirigió hacia esa parte del pentágono. Había 16 cámaras encendidas funcionando en sus alrededores y ninguna filmó tal avión. Además ni hubo restos de éste avión ni lista de fatalidades.
Por cierto que en una de las películas sacadas por camarógrafos de helicópteros después de la primera explosión de una de las torres, muestra al segundo avión sin ventanillas, o sea era un avión de carga y no de pasajeros y en uno de los instantes llevados cámara lenta, se puede observar como salen dos destellos desde la punta de la nave antes de impactar la estructura. Se cree que hayan sido dos cohetes explosivos dirigidas a penetrar el edificio antes de que lo hiciera el avión, para asegurar un daño espectacular.
Los cuestionamientos al cabo de los 15 años transcurridos, nunca han tenido respuestas y parte de la gente ya lo olvida, pero otros no. Habría sido la primera y única vez que este país, que ha intervenido en todas las guerras del mundo y ha colaborado a parte de las destrucciones y pérdidas de vidas humanas fuera, haya recibido en su propia carne ese dolor de ser víctima de alguien foráneo que desea solo hacerle daño y probar que E.U.A. no es invencible como hasta ese momento se creía. Fueron casi tres mil los fallecidos y muchos miles los heridos y que aún padecen de esos estragos, pos su heridas e inhalaciones del espeso polvo contaminado de esa tragedia en sus vidas y esto es muy lamentable para cualquier ser humano. Muchos hijos, padres, hermanos, aún lloran ese atentado cruel, a los que me uno en su dolor en este triste aniversario.
Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís.










