

Imagínate que te llamas Juan Carlos y que viven en la localidad de Cojímar, La Habana, imagínate que el huracán Irma te haya tumbado el techo, las paredes, que de la casa solo te haya dejado la zapata. Imáginate que te llames Damaris y que vives en la calle Las Palma del poblado de Máximo Gómez al norte de Punta Alegre, Ciego de Ávila. Imáginate que ya el Central no está, tampoco las palmas del callejón y que de tu casa no quede más que un amasijo de escombros.
Imáginate que eres de Esmeralda, de la comunidad Moscú en Camagüey y que de las 200 viviendas del lugar sólo 10 hayan resistido los embates del huracán Irma. Imagínate que eres de Centro Habana, del Municipio Playa, del Vedado.
Imagínate que eres cubano y en el medio de esta desgracia, en medio de está lucha que libras por recuperar tu casa, tu calle, tu puesto de trabajo, tu barco, tu cosecha, imagínate que te enteras de que el presidente de los Estados Unidos de América, el país que dicen, es el más poderoso del mundo, precisamente en ese instante en el que estás luchando por tu vida, no se le ocurre otra cosa que renovar la llamada Ley de Comercio con el Enemigo, un aberrante panfleto que sustenta el inhumano bloqueo económico que por más de cinco décadas le han impuesto a tu país.
Yo no sé a ustedes pero a mi facebook me queda chiquíto para compartir con ustedes todo el desprecio que siento hacia esa caricatura de presidente que se hace llamar Donald Trump y hacia todos esos adulones adefesios que le secundan, cubanos incluidos.
Por suerte para nuestro pueblo, Putín “el malo” anunció que su país está disupesto a ayudar a Cuba en estos momentos tan difíciles.











