El escenario, una playa cualquiera, en este caso nuestra, un adolescente con su perrito, jugaba y paseaba por la arena. Unos guardias del orden, les pareció sospechosa su forma de mirar. Le fueron arriba, al menor de 14 años de edad, lo lanzaron al suelo, le forcejearon tanto que el niño se orinó en la ropa asustado y fue detenido, por estos gendármenes de la sociedad.
No importa cómo luzca la persona para convertirse en víctima, puede ser árabe, musulmán, latino o negro, vaya usted a saber. El asunto es que no luzca rubio de ojos claros y de tez blanca, pasaporte “físico” que le provee de una especie de inmunidad. La sospecha de culpabilidad estará latente sobre el aspecto personal del individuo, claro para algunos uniformados, no para todos, hay excepciones, aunque no es la regla.
Tremaine McMillian, que así se llama el niño, comprobó de la manera más grotesca, que los policías son adversarios y no amigos que le cuidan. Alguien filmó el abuso y claro está el caso fue “desestimado” y el jovencito salió libre de polvo y paja y la sanción a los de azul oscuro, fue que pidieran disculpas al agredido y a su familia. Y al resto de la ciudadanía ¿ qué ?
Miami, otro primer lugar.
Hay muchas cosas en que Miami ocupa primeros lugares, tanto buenos como malos, pero sobre todo en estos últimos. Esta área del país es sin duda alguna muy atractiva para mucha gente. Incluyendo los grandes inversionistas, los turistas, los visitantes familiares, en fin Miami atrae mucho.
Pero hay otro nuevo aspecto de las estadísticas que la sitúa en algo repugnante. Se trata del flagelo de las drogas. Recordemos que en los ochenta, esta parte del mapa era considerada la meca inmoral de este negocio y una puerta de entrada para el resto del país de estas ilegalidades, procedentes de Centro y Sur América. Inclusive se envolvieron autoridades uniformadas en estos manejos ilegales.
Pues ahora, a tres décadas de distancia, la cosa parece ser incontenible. Se trata de que hay un grupo operativo de personas especializadas en la búsqueda de parafernalia en las calle, entre éstas están las jeringuillas que se usan para inyectarse sustancias ilegales. San Francisco, que debiera ocupar el primer lugar, por su contrabando de estupefacientes, como drogas ilegales, por su preferida entrada desde Asia, hoy por hoy está debajo de Miami, en este aspecto específico.
Recientemente en Miami, en el recorrido de 800 cuadras se encontraron 328 jeringuillas desechables, promediando 371 por cada mil cuadras. Esto es un gran peligro sobre todo para los niños que pudieran tropezarse con estas armas letales para ellos y darle un uso indebido. Sin embargo en San Francisco solo aparecen 44 en igual cantidad de cuadras. Los solares yelmos, las calles, los parques, las propiedades abandonadas, etc., son lo predilectos de los drogadictos para usar estos artículos. En preguntas realizadas en los interrogatorios a los delincuentes estos responden en proporción de uno de cada tres en Miami, que votan los utensilios donde quiera, en S.F. solo el 11 % lo hace así.
En Miami, unos 10,500 drogadictos usan estos servicios para doparse, contra menos de la mitad en San Francisco. Es interesante saber que la ciudad de Miami solo tiene la mitad de los habitantes de la ciudad de San Francisco. Otra más para la lista de “cualidades” de este parte tan codiciada por muchos en nuestro sur, incluyendo a compatriotas, lamentablemente.
Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís.










