No hay “Luna de Miel” para Trump

 

 

Tradicionalmente cuando en Estados Unidos sale  electo un nuevo presidente,  y así lo reconoce  el candidato derrotado, se inicia un periodo de tregua política que  se extiende a lo largo  de unos cien días a partir  de la toma  de posesión del estrenado mandatario, en el que el nuevo inquilino de la Casa Blanca  disfruta de una especie de “carta abierta” para desarrollar  buena parte  de sus promesas de la campaña electoral,  sin que tenga  su gobierno una oposición enconada  de la  prensa o del Partido político que salió derrotado  en las elecciones presidenciales.

Pero en esta ocasión todo hace indicar  que Donald Trump,  no disfrutará  de esa tradicional “Luna  de Miel”  política,  puesto que ni la gran  prensa  del  país, ni  el Partido  Demócrata  y  buena parte  de los  mismos  legisladores Republicanos en el  Senado  y el Congreso, han amainado sus  ataques  al Presidente electo  como si todavía  se estuviera desarrollando  el convulso proceso electoral norteamericano.

Parece como si el tradicional  “Establishment” estadounidense se sintiera amenazado en sus intereses ante  la retórica agresiva de corte nacionalista  y  anti-globalista  del  Presidente electo, así como por  los  nombramientos que  este ha hecho para ocupar  posiciones en su gobierno, especialmente  con la designación Rex Tillerson,  alto ejecutivo de la  empresa  petrolera Exxon-Movil para el  cargo  de  Secretario  de  Estado de la nación, a quien se  le apunta como punto negativo  su  proclamada amistad personal con el Presidente de Rusia  Vladimir  Putin a quien Washington señala  como el principal enemigo de los intereses  norteamericanos  en  el mundo  de hoy.casa-blanca005-1

En medio  de esta controversia interna  de Estados Unidos,  en la que el Presidente electo Donald Trump no tiene tregua de parte  de sus adversarios  ni tampoco él  la  da, sigue en pie  la  incógnita de la política  que  habrá  de seguir  con respecto a Cuba  el  nuevo gobierno norteamericano.

Y mientras Trump tendrá que iniciar  su gobierno sin “Luna de Miel” con sus opositores, el tema de Cuba no es de esperar  que tenga gran  prioridad para la nueva Casa Blanca. Es que el horno no está para galleticas.

Les habló para Réplica  de Radio-Miami su director Max Lesnik.

 

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