¡ Motos arriba, abajo las armas !
Este fue el título que se le dio al aglomeramiento de diversos tipos de motocicletas de dos, tres y cuatro ruedas, que ayer irrumpieron en las calles de los Condados de Miami Dade y Broward. Las vistas que nos brindaron por la televisión tomadas desde helicópteros, parecían escenas de una película de ciencia ficción como si el mundo entero hubiera sido tomado por estos atrevidos motociclistas en un futuro tipo los filmes de “Max”, pero en ciudades y calles asfaltadas.
Las escenas de las acrobáticas y peligrosas maniobras, dejaban a choferes de otros vehículos y espectadores perplejos por el suspenso del peligro que estas piruetas representaban para todos, ellos y los demás por supuesto.
Muchos no entendemos cómo se pudo haber permitido este andamiaje de ilegalidades, que tomaron por asalto las calles públicas si previo aviso para que antes se les evacuara estas y pudieran relazar sus propuestas sin poner en peligro a otros inocentes. No se veían carros de patrullas dentro del molote callejero tratando de detener o al menos amainar ese peligroso espectáculo, Solo se informa de tres arrestos de entre los cientos que violaban las leyes del tránsito con agresivas piruetas.
Solo en una sociedad de extremo consumo y espectacularidades increíbles como en la que vivimos o estamos obligados a convivir y compartir bondades y peligros, se pueden observar tantas violaciones de las leyes como lo ocurrido ayer sin que se cobren las consecuencias de esas transgresiones públicas.
“Vivir para ver”, reza un viejo refrán. Lo de ayer fue tan insólito como sorpresivo y milagroso por no haber contado con accidentes y daños materiales y humanos de acuerdo a la envergadura de lo sucedido. Resulta que las quejas por el abuso de las armas de fuego, en las que muchos estamos de total acuerdo, fueron casi tan peligrosas como el riesgo en sí de esta tendencia a la muerte por ese flagelo.
Curiosidades hispanas
Hay muchas acepciones dentro del castellano que nos hacen pesar que nuestra lengua es la más hermosa que oídos humanos oirían. El gentilicio nos identifica por el lugar de donde somos originarios. Los cubanos venimos de Cuba, etc.
Hay un nombre apropiado para cada cosa en el mundo actual y el curioso “Topónimo” no escapa a esta lista. Significa el origen de cada país, siempre basado en algo relacionado con su historia, topografía, geografía, antigüedad, patrones de colonización, etc.. Les trasladamos algunos de estos:
América, por ejemplo, podía haberse llamado Angloamérica, Hipanoamérica o Francoamérica, por el origen colonizador, pero se basó en el explorador y navegante italiano Americus Vespucci (Americo Vespucio) que tocó estas tierras en el siglo XXVI.
Bolivia por el libertador Simón Bolívar. Chile por considerar en lengua Araná “titi”, el “confín del mundo”. Colombia en honor a Cristóbal Colón, quien por cierto nunca visito este país. Cuba significa montaña en idioma del aborigen siboney. El Salvador en honor a Jesús Cristo. Honduras, porque fue el país que presentó más dificultades en sus costas al navegante Cristóbal Colón cuando arribó a estas, muy hondas. México por Mexiti, dios de la guerra. Nicaragua, por el cacique Nicarao. Paraguay por el Rio Paraná. Perú, porque Pizarro le llamaba Pirú. Uruguay debido a la voz indígena Rio de Pagaros. Venezuela, por ser considera como una Venecia debido al encontrase muchas viviendas en el agua cuando llegaron los españoles.
Y así sucesivamente. Hoy me di por comentarles algunos der estos hallazgos en Internet.
Les habló “Desde Miami”, Roberto Solís.