
La Cumbre Mundial de Gobernabilidad y Democracia, que se celebrará el próximo 29 de octubre en Barcelona, reunirá a expresidentes, exvicepresidentes, parlamentarios, juristas, dirigentes políticos, periodistas y representantes de organizaciones vinculadas a la cooperación internacional en un encuentro que busca reforzar el diálogo entre Europa y América Latina en un contexto marcado por la polarización, la desconfianza institucional, las tensiones migratorias, la desigualdad y los desafíos de financiación que enfrentan numerosos territorios de la región.
El encuentro es organizado por el Instituto Europeo de Voces Democráticas y estará presidido por el periodista y escritor Daniel Fernando Mejía Lozano. Desde su concepción, la Cumbre ha sido planteada no solo como un espacio de debate político, sino también como una plataforma para acercar a gobiernos locales, organizaciones de la sociedad civil, universidades, instituciones públicas y responsables de proyectos latinoamericanos a los mecanismos de cooperación, financiación e internacionalización que actualmente ofrece Europa.
Uno de los principales ejes de la agenda será precisamente la cooperación internacional. La Unión Europea atraviesa una etapa de fuerte reposicionamiento en América Latina y el Caribe y ha anunciado, dentro de la estrategia Global Gateway, una movilización cercana a los 45.000 millones de euros hasta 2027 para proyectos relacionados con transición energética, digitalización, transporte, salud, educación, desarrollo humano e infraestructuras. Se trata de una arquitectura financiera compleja que combina subvenciones, asistencia técnica, garantías, préstamos e inversión pública y privada, y que exige de los potenciales beneficiarios una capacidad cada vez mayor para formular proyectos, construir alianzas y operar bajo estándares internacionales.
En ese escenario, la internacionalización ha dejado de ser una cuestión reservada a los gobiernos nacionales o a las grandes empresas. Alcaldías, universidades, organizaciones sociales y entidades territoriales pueden acceder a oportunidades de cooperación siempre que logren estructurar proyectos sólidos, identificar socios europeos y demostrar impacto social, económico o institucional. La Cumbre de Barcelona quiere contribuir precisamente a ese proceso, acercando a sus participantes a las principales redes, agencias y programas de cooperación que operan actualmente entre ambas regiones.
Entre esas estructuras se encuentran instrumentos de la Unión Europea como Europa Global, el principal mecanismo financiero de la acción exterior comunitaria para el periodo 2021-2027, así como los programas articulados bajo Team Europe y las iniciativas regionales que cuentan con participación de agencias como AECID, Expertise France, GIZ, la Agencia Italiana de Cooperación para el Desarrollo y FIAP. Estos organismos trabajan en ámbitos como fortalecimiento institucional, políticas sociales, transición ecológica, derechos humanos, educación, innovación y desarrollo territorial, aunque el acceso a sus recursos depende de convocatorias, criterios de elegibilidad y marcos de cooperación específicos.
La presencia de estas posibilidades financieras y técnicas explica por qué el Instituto Europeo de Voces Democráticas quiere situar la cooperación internacional en el centro del encuentro. El objetivo no es presentar los fondos europeos como recursos de acceso automático, sino mostrar cómo funcionan, qué requisitos suelen exigir y de qué manera una iniciativa local puede transformarse en una propuesta competitiva dentro de un consorcio internacional.
La dimensión política de la Cumbre tendrá igualmente un peso relevante. Entre los participantes anunciados se encuentra el expresidente colombiano Ernesto Samper Pizano, quien gobernó Colombia entre 1994 y 1998 y posteriormente ejerció como secretario general de UNASUR. Samper ha mantenido durante los últimos años una presencia activa en los debates sobre integración regional, paz, políticas sociales y cooperación latinoamericana, y su participación llevará a Barcelona una discusión central para el futuro de la región: cómo fortalecer la autonomía política y económica de América Latina sin aislarla de los grandes centros de inversión, tecnología y cooperación internacional.
También participará la exvicepresidenta del Perú Marisol Espinoza, cuya trayectoria combina periodismo, actividad parlamentaria y responsabilidades en uno de los niveles más altos del Estado peruano. Su presencia aportará una perspectiva institucional sobre gobernabilidad, descentralización y participación política, al tiempo que refuerza la presencia femenina dentro de un encuentro que contará con representantes de varios países latinoamericanos.
Desde Uruguay está prevista la participación de Raúl G. Rodríguez, dirigente político y aspirante presidencial, quien ha centrado parte de su agenda pública en asuntos relacionados con integración regional, ciencia, desarrollo productivo y soberanía estratégica. Su intervención permitirá introducir en la Cumbre una discusión especialmente vigente en América Latina: cómo insertarse en las nuevas cadenas globales de valor sin limitarse a la exportación de materias primas y cómo utilizar la cooperación internacional para fortalecer capacidades propias en sectores como tecnología, energía, industria y conocimiento.
Desde México participarán Esmeralda de Luna, exsecretaria de la Mujer de Metepec, y la magistrada Érica Icela Castillo Vega. La trayectoria de De Luna está vinculada a políticas públicas, liderazgo femenino y participación territorial, mientras que Castillo Vega aportará una mirada desde el ámbito judicial y el fortalecimiento institucional. A ellas se suma la excongresista peruana Angélica Palomino, cuya experiencia política y legislativa amplía la representación latinoamericana dentro del encuentro.
La Cumbre contará además con presencia política europea. Entre los nombres anunciados figuran Ernesto Carrión Sablich, diputado del Parlament de Catalunya; Jèssica González Herrera, concejala de Barcelona; y Benoît Larrouquis, diputado de la Asamblea Nacional francesa. También participarán representantes de Se Acabó La Fiesta, entre ellos David Panchón, miembro de su Consejo, y Yolanda López, integrante de su Comité Ejecutivo Nacional y enlace de la organización en Cataluña.
La diversidad de estos perfiles forma parte de la apuesta del Instituto Europeo de Voces Democráticas por evitar un foro homogéneo. La organización plantea que un encuentro sobre democracia debe ser capaz de reunir sensibilidades distintas y permitir que el debate político se produzca dentro de un marco de respeto institucional, pluralismo y confrontación de ideas. Ese enfoque busca diferenciar la Cumbre de otros espacios construidos exclusivamente alrededor de afinidades ideológicas.
La cooperación entre Europa y América Latina será abordada también desde una perspectiva territorial. Una parte del programa estará dirigida a explicar cómo municipios y organizaciones pueden desarrollar capacidades de internacionalización, construir alianzas con contrapartes europeas y acceder a programas relacionados con desarrollo sostenible, digitalización, fortalecimiento institucional, transición energética, igualdad, derechos humanos y cohesión social. En muchos casos, la dificultad no radica únicamente en la falta de recursos, sino en el desconocimiento de los canales de acceso, las exigencias técnicas y la necesidad de trabajar en consorcios internacionales.
La libertad de prensa ocupará igualmente un espacio destacado. Periodistas, medios de comunicación y organizaciones profesionales debatirán sobre desinformación, violencia contra comunicadores, censura, persecución judicial y concentración económica de los medios. La agenda contempla además la discusión de un manifiesto en defensa del ejercicio periodístico y de la independencia informativa como elementos esenciales para la calidad de las democracias.
Para Daniel Fernando Mejía Lozano, presidente de la Cumbre, la relación entre democracia, cooperación y libertad de prensa no puede entenderse como una suma de asuntos separados. La gobernabilidad requiere instituciones capaces de generar confianza, pero también mecanismos de transparencia y control ciudadano que permitan evaluar cómo se administran los recursos públicos y cómo se construyen las decisiones políticas. En ese contexto, el periodismo independiente y la cooperación internacional pueden funcionar como herramientas complementarias para fortalecer capacidades institucionales y ampliar oportunidades de desarrollo.
La elección de Barcelona como sede responde también a esa vocación internacional. La ciudad mantiene una relación histórica, cultural y económica con América Latina y concentra universidades, organizaciones, empresas y redes profesionales con presencia a ambos lados del Atlántico. Además, es un espacio donde confluyen algunos de los grandes debates europeos contemporáneos sobre migración, identidad, descentralización, integración y representación política.
El Instituto Europeo de Voces Democráticas quiere aprovechar ese contexto para consolidar la Cumbre Mundial de Gobernabilidad y Democracia como un punto de encuentro estable entre dirigentes, instituciones y organizaciones de ambas regiones. El desafío no será únicamente reunir nombres relevantes, sino convertir las conversaciones en alianzas capaces de producir proyectos, cooperación técnica y oportunidades concretas de internacionalización.
En un momento en que la Unión Europea está movilizando miles de millones de euros para fortalecer su presencia en América Latina y el Caribe, la capacidad de los actores latinoamericanos para comprender y utilizar esos instrumentos puede convertirse en un factor determinante. La Cumbre de Barcelona parte de esa premisa: la cooperación internacional no debe limitarse a las capitales nacionales, sino que puede comenzar en un municipio, una universidad, una organización social o una iniciativa territorial que encuentre en Europa los socios adecuados para ampliar su impacto.