El presidente recibió la banda presidencial de manos de invitados, representantes del pueblo brasileño

BRASÍLIA

El presidente Luis Inácio Lula (PT) fue investido este domingo (1) en una ceremonia marcada por el simbolismo, las promesas y las críticas al gobierno que lo precedió.

En una de las primeras medidas tras la asunción del cargo, Lula dispuso que la Contraloría General de la Unión revalúe en un plazo de 30 días el clasificado de documentos decretado por Jair Bolsonaro (PL).

¿Quiénes son los «representantes del pueblo» que entregaron la banda presidencial a Lula?

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, rodeado de los ciudadanos elegidos para entregarle la banda presidencial - Sputnik Mundo, 1920, 02.01.2023
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Luiz Inacio Lula da Silva recibió la banda presidencial de parte de ocho representantes del pueblo brasileño, ante la ausencia del ex mandatario Jair Bolsonaro. Niños, afrobrasileños, influencers de la comunidad LGTB y miembros de la comunidad indígena participaron en la ceremonia.
El líder del Partido de los Trabajadores (PT) asumió este 1 de enero la Presidencia de Brasil en una ceremonia marcada por la ausencia del exmandatario Jair Bolsonaro (2019-2022), quien viajó a EEUU y no designó representación de su Gobierno para el cambio de mando.
Sin un representante del Gobierno saliente que entregara la banda presidencial, Lula decidió encargar la simbólica tarea a un grupo de personas que, en conjunto, sirvió para representar «la riqueza y la diversidad del pueblo brasileño».
En total, ocho personas se subieron a la rampa del Palacio de Planalto para participar de la ceremonia y entregar la banda presidencial. El líder indígena brasileño y cacique de la comunidad kayapó, Raoni Metuktire; la recolectora y referente de la red de cooperativas de cartoneras, Aline Sousa, y el influencer por la inclusión reconocido por su lucha contra la discriminación de personas con discapacidad, Ivan Baron, fueron algunas de las figuras destacadas en la toma de posesión.
Con un protocolo inédito, la seda verde y amarilla fue entregada por las manos de Sousa, una mujer afrobrasileña de 33 años que trabaja como cartonera desde los 14 años de edad y es una de las referentes nacionales dentro del oficio.
El acto fue custodiado de cerca por el cacique Metukire, quien asistió con su tradicional tocado de plumas y el ceremonial disco labial que se lleva bajo el labio superior. El líder del pueblo kayapó es un emblemático defensor de la Amazonía brasileña, región que será prioridad para el nuevo Gobierno, según el discurso presidencial del mandatario.
La disruptiva ceremonia incluyó también a las juventudes. En ese sentido, Baron, quien padece de una parálisis cerebral y es un reconocido influencer en las redes sociales, donde reúne más de 340.000 seguidores y promueve la lucha contra el capacitismo —forma de discriminación contra las personas con discapacidad—, formó parte del grupo que acompañó a Lula en la toma de posesión.
En el acto simbólico también participó Francisco, un niño afrobrasileño de 10 años; un trabajador de la industria metalúrgica —sector en el que se desempeñó el presidente y llegó a liderar el sindicato de los obreros en la década de los 80—, Weslley Rodrigues; la cocinera Jucimara Fausto; el profesor Murilo de Quadros, y el el artesano Flávio Pereira.
Junto a los representantes del pueblo brasileño, el evento contó con una invitada especial: Resistencia, la perra callejera que fue acogida en primer lugar por militantes que reclamaban la liberación de Lula cuando este se encontraba detenido acusado de cargos de corrupción, luego desestimados, en la cárcel de Curitiba entre 2018 y 2019.
Una vez que el animal se ganó el cariño de los militantes y tras enterarse que padecía enfermedades respiratorias, la perra fue adoptada por la ahora primera dama Rosangela da Silva y actualmente es la mascota del matrimonio.
La ausencia de Bolsonaro, que no reconoció explícitamente su derrota, rompió con la tradición histórica de que el presidente saliente entregue la banda presidencial a su sucesor. La última oportunidad en que esto había sucedido en el país fue en 1985 cuando el general Joao Figueiredo (1979-1985) se negó a estar present

Durante el mandato del expresidente, el gobierno amplió el alcance de lo que se consideraban datos personales de los miembros del Ejecutivo. La traducción práctica de esta nueva interpretación era que cierta información del gobierno y sus miembros se mantendrían bajo secreto durante 100 años.

El análisis del levantamiento del secreto fue anunciado en otros actos firmados por el político que asumió por tercera vez la Presidencia de la República. Lula también firmó medidas sobre el control de armas, la lucha contra los delitos ambientales y la deforestación, e incentivos para los recogedores de material reciclable.

Sin la presencia de su antecesor, que dejó el cargo el viernes (30) y viajó a Estados Unidos, Lula recibió la banda presidencial de manos de Aline Sousa, de 33 años, recogedora de material reciclado.

«Como ciudadana y mujer negra, pasar la banda fue sentir que valió la pena la lucha estos los últimos años en defensa de la democracia, de los derechos de las personas», declaró Aline.

La mujer subió la rampa del Palacio del Planalto junto a Lula y otros siete invitados: el cacique Raoni Metuktire, el joven Francisco, 10, el metalúrgico Weslley Rodrigues, el profesor Murilo de Quadros Jesus, la cocinera Jucimara Fausto dos Santos, el militante Flávio Pereira e Ivan Baron, joven con una parálisis cerebral causada por una meningitis infantil.

En su discurso de investidura, Lula hizo una fuerte defensa de la lucha contra la desigualdad y del papel del Estado en el desarrollo económico del país. El político anunció la recomposición de presupuestos, aseguró que el Gobierno reanudará las obras que se encuentran paralizadas y habló de reforma laboral.

Hablando en una sesión en el Parlamento, citó a los bancos públicos y otras empresas estatales como actores del proceso y citó específicamente al BNDES (Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social) y empresas que inducen «el crecimiento y la innovación, como Petrobras».

El discurso, que incluyó críticas al techo de gasto y medidas tomadas durante la administración de Jair Bolsonaro (PL), apunta a una agenda económica alineada con las banderas históricas del partido y el discurso de su campaña electoral.

«En nuestros gobiernos, nunca hubo ni habrá gasto. Siempre hemos invertido, y volveremos a invertir, en nuestro bien más preciado: el pueblo brasileño», afirmó.

Lula dijo que era inadmisible que el 5% más rico del país tenga la misma porción de ingresos que el otro 95%, que seis multimillonarios brasileños tengan una riqueza equivalente a los activos de los 100 millones más pobres del país y que un hombre o una mujer trabajadora que gana un salario mínimo mensual tarda 19 años en recibir el equivalente a lo que recibe un súper rico en un solo mes.

Asimismo, el Gobierno pretende discutir la reforma fiscal este año y ha defendido la reducción de los impuestos al consumo, que afectan con más fuerza (proporcionalmente) a la población más pobre. Los cambios en cuanto a la tributación sobre la renta, y la consecuente creación del impuesto sobre utilidades y dividendos, deben dejarse para un segundo momento.

Traducido por AZAHARA MARTÍN ORTEGA

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