Es como si el Infierno hubiera bajado a la tierra. La noticia debiera haber sido publicada en primera plana pero no lo fue. La leímos en una página interior del periódico local como si se tratara de un simple aviso sin importancia. Dice así:
“El Senado de Estados Unidos aprueba derogar una ley que prohibía a los enfermos mentales obtener licencias para portar armas de fuego.”
Y continua diciendo la información: “ La medida aprobada por 57 votos a favor y 43 en contra pasará ahora a manos del Presidente Donad Trump de quien se espera que la firme y la convierta en ley, suplantando la legislación aprobada durante el gobierno Demócrata del presidente Barack Obama que prohibía a los discapacitados mentales portar armas de fuego por el peligro que ello representa para una sociedad civilizada.
La Ley que prohibía a los enfermos mentales obtener licencias de armas letales había sido aprobada por los legisladores del Congreso después de la matanza ocurrida en el año 2012 en la escuela de Sandy Hook en el pueblo de Newton, Estado de Connecticut en la que fueron asesinados 20 estudiantes y seis maestros por un joven desquiciado mental de 20 años de edad que después el mismo se quitó la vida en acto suicida. Poco antes de cometer ese horrendo crimen había dado muerte a su propia madre. El joven autor de esta múltiple tragedia a pesar de estar perturbado de sus facultades mentales tenía una licencia legal para portar armas de fuego.
Para nadie es un secreto la gran influencia que tiene en el Congreso y en el Partido Republicano la “Asociación del Rifle de Estados Unidos” con su poderoso “Lobby” de millones de dólares que aboga por el uso irrestricto de artefactos de fuego bajo el argumento simplista que es un derecho ciudadano el de portar armas letales aún por aquellos de que sean perturbados mentales.
Los Republicanos hoy controlan el Congreso y también la Casa Blanca y eso explica por qué los que abogan por las armas estén de fiesta.
Así las cosas solo nos queda un recurso. Comprarnos también una ametralladora y andar con un cartelito colgado al pecho que diga: ¡Cuidado con el loco que tiene pistola legal!
Les habló para Réplica de Radio-Miami su director Max Lesnik.
