¡ Levanten el embargo !
Anoche el presidente Barack Obama habló en su discurso del estado de La Unión sobre muchos tópicos, dónde se encuentra el país y algunas proyecciones futuras que a su entender son necesarias llevarlas a hechos con verdadera urgencia. Estas resonaron en todo el ámbito de aquella gran sala, para todos los Congresistas, Senadores, Jueces de la Corte Suprema, Ministros del Gobierno, dirigentes de ONG, altos Jefes Militares de las ramas de las Fuerzas Armadas, invitados especiales, en fin una gran multitud de la flor y nata de la sociedad estadounidense. Pero por sobre todas y cada una de ellas, el sonido de solo tres palabras, estremeció a toda una comunidad de cubanos que estaba frente a los televisores escuchado atentos al presidente de esta nación, cuando después de referirse a Cuba y las nuevas relaciones diplomáticas restablecidas el pasado año 2015 después – según dijo – con gran énfasis, de cincuenta años de fracasada política de Guerra Fría, “Levanten el embargo”, como pedido interpretado en una posible orden.
Para muchos de nosotros fue como un martillazo de un magistrado sentenciando frente a un juicio de la historia. De veras nunca esperamos esa fuerza apoyando la eliminación total del criminal Bloqueo contra el pueblo cubano, en semejante momento y lugar. Ojalá hayan prendido esas palabras en los que tienen en sus manos acabar con el sufrimiento de todo un pueblo de una entera nación y resuelvan en consecuencias.
La simple cuenta del bodeguero, no da.
Recordemos cuando no existían computadoras ni siquiera calculadoras, en comercios en nuestra Cuba de antaño, algunos comerciantes, como los bodegueros que expendían alimentos, sacaban sus cuentas en un pedazo de “papel de envolver” los “mandados”. Solo bastaba conocer las elementales reglas de la aritmética, sumar, restar, multiplicar y dividir, para poder conducir un negocio de contacto directo con el pueblo y para que ese fuera exitoso. Todos hemos adoptado esa operación al refranero cubano “La cuenta del bodeguero”, para referirnos si alguna empresa da o no ganancias o resultados positivos en su operación.
Traigo esto a colación ya que en estos momentos se están dirigiendo a las fronteras de México y más tarde a la de Estados Unidos, un grupito de 180 cubanos como parte mínima que se encontraban en una especie de limbo legal e ilegal para poder continuar con sus sueños de arribar al “País de las maravillas”. Primero fueron en avión desde Costa Rica a El Salvador, después atravesarán Guatemala hasta las tierras aztecas y así y ya por su cuenta individual buscarán llegar a territorio yanqui y una vez allí vendrán como sea a Miami, la Republiquita Bananera añorada por estos incautos cubanos y cubanas.
Estos 180 son y para hacer esto como un plan piloto ensayado por Costa Rica para tratar de solucionar el grave problema que se ha convertido en crisis, donde ya esperan ansiosos unos 8,000 criollos más, asentados cerca de la frontera de ese país con Nicaragua. Pero como decíamos al comienzo, si solo se usa un papel de bodega y se aplica la conocida aritmética, los resultados no dan.
Allí hay 8,000, en Panamá unos 3,000 esperan la misma solución, en Ecuador, inicio del conflicto por estar otorgando bienvenidas sin visados hasta hace poco tiempo, hay hoy 37,000 y así sucesivamente en otros países de Centro América, cada vez llegan más y más cubanos para esperar que se les resuelva una especie de periplo hacia Estados Unidos, como única vía que ya se ensaya en la actualidad. Aunque costosas, estas operaciones de trasiegos humanos, son menos peligrosas que las salidas por mar atravesando el Estrecho de la Florida.
Claro que como dije al comienzo, los obstáculos actuales son tantos que esta vía se ha complicado, aunque aún existen los “coyotes” que conocen y usan subterfugios para escabuirse al margen de la ley y llevan a los cubanos a tierras de libertad (¿?).
Pero caramba en base a 180 por viaje aéreo, se requerirían al menos unos 45 vuelos para solucionar a los primeros 8,000 en espera y si se van a incluir a todos los otros actuales aspirantes a ese ansiado final, haría falta unos 222 aviones y unas mil “guaguas” para satisfacer la actualidad. La pregunta sería, ¿Qué gobierno o gobiernos están dispuestos a asumir todos los costos y problemas de este barullo migratorio que nada les trae de ganancias para ellos?.
Si fuera un bodeguero el que debiera sacar esta cuenta, ahí mismo se le traba el lápiz, porque la bola pica y se extiende…cada vez más.
Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís.