El presidente estadounidenses Donald Trump, frustrado por no haber derrocado al gobierno de Irán como pretendía, nuevamente se lanza a una violenta agresión contra la República Islámica que podría poner en peligro a toda la región del Medio Oriente y causar graves daños a la economía mundial.
Como se ha conocido y hasta el diario The New York Times ha divulgado, el involucramiento de Trump dentro de los archivos del depredador sexual Jeffrey Epstein, lo llevaron a aceptar las presiones del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu para que lo acompañara en la violenta agresión contra Irán.
Dos semanas antes de los ataques del 28 de febrero contra Irán, el 10 de febrero, Netanyahu llegó a Washington para reunirse con Trump y según varios medios de prensa, obligarlo a lanzar la guerra contra Teherán, o de lo contrario haría público documentos que demostraban sus acciones de abuso sexual junto con su ex amigo Epstein.
Pese a las conversaciones de paz que mantenían Teherán y Washington, con la mediación de Omán, y que según informaciones oficiales iban por buen camino, a Trump no le quedó más remedio que aceptar las presiones de Netanyahu.
Un informe del FBI de la oficina de Los Ángeles, redactado en octubre de 2020, y que aparece en los archivos del depredador sexual, afirma que la fuente de ese organismo estaba «convencida de que Epstein era un agente captado por los servicios de inteligencia israelí, el Mossad».
Para Irán el costo de la guerra es incalculable pues los indiscriminados bombardeos de Estados Unidos e Israel han provocado la muerte de miles de personas, del líder supremo Ali Jamenei y de otros altos funcionarios, además de causar pérdidas por miles de millones de dólares; destrucción de numerosas infraestructuras, centros educacionales, de salud e instalaciones petroleras. Entre los asesinatos se cuentan el de 168 niñas de la escuela primaria Shayere Tayebe de Minab ocurrido el 28 de febrero.
El ultimo informe discutido en el Congreso, el costo para Estados Unidos se elevó a 360 000 millones de dólares a lo que se añade decenas de miles de millones en municiones, daños en bases militares que tiene en la zona, perdidas de aeronaves y un impacto devastador en infraestructuras energéticas claves en el Golfo.
Los muertos norteamericanos por ataques iraníes a sus bases en la región se cifran en dos decenas y más de 500 heridos.
Las perdidas en vehículos aéreos suman 2 400 millones: entre estos un F35 Lightnine II; 4 F-15E Strike eagle; un A-10 Thunderbolt II; un E-3 Sentry Awaks; cinco KC-135 Tanker; tres helicóptero HH-60m; 26 dron MQ-9 Reaper; un dron MQ-4C Triton.
La nueva arremetida de Trump tras romper unilateralmente con el memorando de entendimiento de 14 párrafos y el alto al fuego que se había establecido con la mediación de Omán para detener el conflicto, ahora amenaza con extenderse con más fuerza.
Trump ha ordenado bombardeos indiscriminados contra infraestructuras civiles, campos petrolíferos, refinerías de Irán y el país persa ha respondido con ataques a bases militares norteamericanas en Jordania, Kuwait, Bahrein y Qatar, además de volver a cerrar y controlar el estrecho de Ormuz.
Por cierto, la República Islámica dispone de herramientas que no empleó durante el anterior ciclo de enfrentamientos y que podrían ampliar el conflicto mucho más allá del campo de batalla, golpeando el comercio mundial, las comunicaciones y la infraestructura energética de Oriente Medio.
Posible cierre de dos estrechos estratégicos
Además de reanudar el bloqueo del estrecho de Ormuz, una eventual expansión del conflicto podría provocar también el cierre del estrecho de Bad el Mandeb, otro corredor marítimo muy cercano al de Ormuz y fundamental para el comercio mundial de hidrocarburos.
El estrecho de Ormuz es una vía marítima de vital importancia estratégica y geopolítica que constituye uno de los motores de la economía energética global.
El punto más angosto del estrecho, al final del Golfo Pérsico, mide 21 millas náuticas (39 kilómetros) de ancho. Esta estrechez sitúa todas las rutas marítimas claves, (incluyendo dos vías navegables de dos millas de ancho y una franja de amortiguación de dos millas) dentro de las aguas económicas territoriales exclusivas de Irán y Omán.
Por Ormuz transitan diariamente alrededor del 20 % de los barriles de petróleo que se transportan por mar. O sea, por este embudo se mueven a diario 14,6 millones de barriles de crudo, 1,4 millones de barriles de petróleo refinado y casi 60 millones de toneladas de gas natural licuado (una quinta parte del comercio del orbe).
Ante la resistencia que presentó Irán contra los ataques estadounidense-israelí, Trump se vio atrapado en una posición en la que no tenía opciones de otra escalada para salir de este conflicto y buscó un alto al fuego de 15 días. Pero aprovechó el impás de la guerra para decretar un ilegal bloqueo naval contra el Estrecho y los puertos iraníes y envió una fuerte flota de guerra.
Como advertencia, Teherán declaró que la seguridad de los puertos del Golfo Pérsico y del mar de Omán es para todos o para nadie, y aclaró que las naciones árabes de la región se verán afectadas.
El Bad el Mandeb
Mientras Estados Unidos continúa aplicando su política de fuerza en el Estrecho de Ormuz, el movimiento yemenita Ansorolá, conocido como hutíes, ha declarado que si continúan las agresiones de Washington, ellos cerrarían el Estrecho de Bab el Mandeb lo cual sería un tremendo golpe para el comercio mundial. Esta es la vía más corta entre Asia y Europa que permite la entrada al mar Rojo desde el Océano Índico para atravesar el Canal de Suez hacia el Mediterráneo.
Bab el Mandeb, significa en árabe “la puerta de las lágrimas” o “la puerta del dolor”, que alude a los peligros, desde corrientes y vientos hasta piratería y conflictos, que durante milenios han aguardado a los navegantes que transitaban por la entrada al mar Rojo desde el océano Índico entre Yemen, Yibuti y Eritrea.
Con 115 kilómetros de longitud, el estrecho conecta el mar Rojo con el golfo de Adén. Tiene 36 kilómetros de ancho en su parte más angosta, donde se encuentra la isla de Perim, que divide al estrecho en dos canales con corrientes opuestas.
Esta franja de agua ha ocupado un lugar crucial en el comercio, la cultura y también en los conflictos durante gran parte de la historia de la civilización humana.
El corredor del mar Rojo es uno de los más transitados del mundo, por el que circula aproximadamente una cuarta parte de todo el comercio marítimo del planeta.
Entre los miles de millones de toneladas con diferentes cargas que atraviesan esta ruta, también pasan a diario unos 4,5 millones de barriles de petróleo con origen en los países de Oriente Medio y Asia y cuyo destino es Occidente, según la Administración de Información de Energía de Estados Unidos.
Además, el 8% de los cargamentos mundiales de gas natural licuado (GNL) transitaron el año pasado por este estrecho, por lo que es una arteria vital para el suministro mundial de energía.
De hecho, los incidentes en Bab el Mandeb tienen efectos inmediatos en los precios mundiales de estos vitales recursos y según estimaciones de organismos financieros, el eventual cierre de los dos estrechos podría elevar el precio del petróleo a cerca de 200 dólares el barril con las consecuentes afectaciones para la economía mundial.
Así se encuentra la tensa situación en Medio Oriente, provocada por la injustificada agresión de Estados Unidos e Israel contra Irán desde el pasado 28 de febrero y que amenaza con prolongarse con desastrosas consecuencias no solo para esa región, sino también para el orbe.
