Pirotecnia bélica

 

Sin contar el crucero portamisiles Moskva hundido el pasado mes de abril y que pudo ser impactado durante acciones combativas, en rápida sucesión, Rusia ha sido golpeada en la retaguardia por acciones pirotécnicas, al parecer diseñadas y ejecutadas por zapadores profesionales altamente preparados, que cuentan con recursos avanzados y apoyo de inteligencia.

Aun sin esclarecer el atentado con bomba en el cual el pasado 20 de agosto resultó asesinada en Moscú la periodista Daria Dúguina, en las profundidades del mar Báltico, fueron volados los gasoductos Nord Stream 1 y 2 y, el sábado 8 de octubre, mediante una acción milimétricamente calculada, un camión bomba estalló en el puente que une a Rusia con Crimea. Algunos de los eventos pirotécnicos han ocurrido fuera de los teatros de operaciones y afectado a objetivos civiles.

Con 19 kilómetros de extensión, el puente, sobre el estrecho de Kerch, es el más largo de Europa, utilizado por unos 14 millones de personas al año, fue construido después de la incorporación de Crimea a Rusia para unir por tierra a la península con el continente. Con un costo de más de 3.000 millones de euros, la moderna, sólida y elegante infraestructura cuenta con cuatro carriles para vehículos -dos en cada dirección- y dos para trenes.

La potente bomba plantada en el camión y detonada a distancia, dañó decisivamente la arquitectura de la obra, efectos incrementados por el incendio y las explosiones de siete cisternas ferroviarias cargadas con combustible diésel, haciendo colapsar dos tramos de carretera del puente y alrededor de kilómetro y medio de vías férreas.

El camión-bomba, un vehículo de mediano porte, cerrado y que transportaba fertilizantes, pasó la inspección de rutina que se realiza al acceder al puente sin que se advirtiera nada extraño. Se hace notar que la requisa no incluyó rayos X. Las filmaciones de seguridad muestran que, en el momento de la explosión, paralelo al camión y a la misma velocidad, por el lado del chofer, circulaba un automóvil que fue arrojado al mar.

El servicio del camión fue contratado por INTERNET. El chofer, Majir Yusubov de 52 años, sobrino del dueño, resultó muerto en el atentado. El propietario del vehículo Samir Yusubov, tío del conductor, dijo no saber nada de la carga. Ambos viven en la región rusa de Krasnodar y, según ha trascendido, los registros en sus domicilios no aportaron novedades.

De modo causal o calculado con sintonía fina, la explosión ocurrió en el momento en que el camión coincidió con el paso de un convoy ferroviario que se dirigía a Crimea. Expertos rusos tratan de establecer la naturaleza y el origen de los explosivos mientras buzos han comenzado a examinar las estructuras sumergidas.

En todos los ataques con explosivos, las acciones han sido cuidadosamente planeadas, ejecutadas con eficacia profesional, utilizando poderosos explosivos y artefactos presumiblemente operados a distancia. Los autores materiales han alcanzado sus objetivos y han escapado o no han sido identificados.

Por su carácter y espectacularidad, las acciones que recuerdan dramatizaciones estilo Hollywood, además de cuantiosos daños han tenido considerables repercusiones propagandísticas.

Algunos funcionarios ucranianos se han mostrado felices con el hecho, otros han especulado con la implicación de los servicios especiales de ese país, mientras se conoce que, debido al estado de guerra, para Ucrania el puente es un objetivo militar.

Estas circunstancias han motivado declaraciones del presidente Putin, así como funcionarios y voceros rusos, entre ellos María Sajarova quien ha indicado que: “Tales actitudes evidencian la naturaleza terrorista del gobierno ucraniano”. En realidad, toda la guerra infunde terror.

Según lo que se sabe, con toda probabilidad el conductor del camión ignoraba que transportaba una poderosa bomba y también es inocente la pareja que transitaba en auto por el puente, son víctimas que se suman a los miles de rusos y ucranianos que no debieron morir. Ninguno más debería ser inmolado. Allá no vemos.