La emigracion cubana

 

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Desde hace mucho, pero mucho tiempo, existe la emigración como concepto gramatical de manera calificativa, para nombrar a las personas o grupos, que ejercen el derecho de irse a vivir a otro país – aunque pudiera catalogarse también el solo hecho de  cambiar de barrio o provincia dentro de la misma nación – por lo que a ambas  personas les unen lazos muy parecidos y  fuertes.

Claro que a este concepto se le han atribuido demasiadas formas de interpretación a conveniencia de intereses particulares, los más, políticos.

En referencia a la emigración cubana – política, económica, educativa, etc. – se convierte en una historia muy susceptible de cambios tan rápidos como que llegan a ser no solo generacionales, sino dentro de los mismos determinados grupos, cabrían varias condiciones favorables a una tendencia por acomodo.

La emigración cubana, data desde varios siglos atrás, llega (y para no cansar con historias comprobables perfectamente) al estado de hoy y concretamente  en Estados Unidos de América.

Refiriéndonos al último medio siglo y un poco más, al calor de los grandes cambios que en la estructura político administrativa se ejecutaron en la Revolución Cubana (desde el  ´59) y con una historia cargada de una penetración casi absoluta de tremendas costumbres de todo tipo, heredadas de un capitalismo muy bien elaborado, arraigado y casi perfecto – y feroz, claro está –  en la isla y su población, comienzan a irse del país muchos de los antes señores del sistema que se intentaba demoler para dar paso a otro que se suponía mucho mejor. Los primeros fueron los abusadores insertados en la dictadura que se fugó, incluyendo entre estos, poco después los grandes capitalistas y dueños de bienes y hasta de humanos.

Así y producto de una saña infernal del poderío imperial cercano y poderoso, se unen a esa fuga en cadena, los que influenciados por el espejismo de un País de las Maravillas, ven en el norte una realidad que después se convierte en Pesadilla Americana y no por falta de consejos y advertencias de los que ya habían recorrido ese camino en condiciones políticas distintas en el pasado, sino convencidos, por centenares de miles,  en fanáticos que solo respondían al balido del guía, que los conduciría al “mejor mundo”. También hay que reconocer el empujón que se les daba por los extremistas de turno que fueron decayendo posteriormente, aun que quedan unos pocos todavía.

Pero entre estos emigran unos grupos de personas con mayores recursos académicos, educacionales y hasta políticos, e inclusive de nuevas generaciones, o sea con una nueva formación y generación, que son arrastrados por la corriente de salir hacia un mejor futuro, para ellos y los suyos. El Puente Aéreo hasta 1,970, Camarioca, Mariel,  Balseros del 94, etc., cada vez con más y mejor preparación y generación.  Y son paulatinamente estos los pioneros de una importante  parte de la emigración que ya traducida en ese concepto, desde el anquilosado “exilio”, se alza contra las agresiones que durante años se vuelcan sobre esa patria nunca olvidada y siempre presente, como parte del qué hacer diario en este nuevo mundo donde vivimos.

Se forman en Estados Unidos corrientes primero de simpatía hacia la Revolución Cubana, que van creciendo en calidad. La pionera Brigada Antonio Maceo, en los setenta,  otra, la Venceremos, compuesta por estadounidenses. A estos le siguen otros grupos donde militan  cientos de cubanos,  que prioritariamente deseaban la comunicación con sus familiares, pero también establecer vínculos con la  contraparte cubana en cuanto a muchas aristas, incluyendo los  viajes, remesas, en moneda y paquetería, oteos sobre posibles futuros encuentros empresariales y profesionales, etc. Corriendo los riesgos que se requería por una extrema derecha otrora terrorista y asesina.

Y para ello se concentran también en  esfuerzos contra el Bloqueo criminal. Durante esos años otras instancias de momentos cruciales surgen; casos de secuestros de embarcaciones y naves aéreas cubanas, incluyendo la más atroz, el  del niño secuestrado  Elian. Y la prisión injusta y bárbara de Cinco Héroes Cubanos y la lucha por su libertad que durante una década y media,  se contrajo el compromiso y la practica permanente de esa lucha en esta orilla.

Las organizaciones de la emigración van tomando espacios en ambas orillas y se convierten en una fuerza más dentro del mismo mundillo de un exilio cada vez más confuso. Se produce,  quizás a cuenta gotas, pero no deja de ser una realidad de metamorfosis, hasta llegar a lo que hoy queda, que es purificada por los nuevos ingresos de emigrantes de nuevos cambios generacionales,  de otra calidad humana e intelectual. Hoy tenemos la Alianza Martiana de nuevo enfoque, pero de iguales objetivos y que agrupa veteranos grupos y pinos nuevos.

Logrado algunos de las metas por lo que esa parte de una emigración  tanto había luchado, hoy nos quedan aún aspectos muy importantes, como lo és de manera principal, el infernal Bloqueo contra el pueblo cubano, que se convierte desde ya en el nuevo punto de partida como meta a lograr a toda costa, aportando nuestro esfuerzo continuo, al calor de estos nuevos tiempos.

Cada meta cumplida otro punto de partida. Todos tenemos la palabra.

Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís.

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