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 Inagotable manipulador de la verdad

Se dice como un sustentable proverbio que “una foto vale más que mil palabras” y esto es totalmente cierto. Cada vez que nos toca leer la prensa escrita o en el Internet, comprobamos que todas las nuevas en todo el planeta, se pueden reducir a solo una o varias fotos y ahí estará dicho casi todo.

Recientemente las trágicas imágenes de los resultados de un terremoto, como el ocurrido en México donde el saldo es abrumadoramente dolorosos, se le suman resultados similares en las tragedias del huracán Irma que atravesó al hermano Puerto Rico, donde la devastación es similar a un gigantesco temblor de tierra y donde y cuando Cuba sufrió sus consecuencias también.

Otras son las innumerables catástrofes ocurridas a través de la historia, en inundaciones y  deslaves sobre pueblos enteros que sepultan a sus habitantes, de la que Hispanoamérica es actora principal.

En el diario más popular, aunque sometido y dirigido por los especiales intereses locales, El Nuevo Herald, de Miami, aparece un pequeño comentario del increíblemente súbdito de esos intereses, el incondicional de la mentira y la calumnia, el manipulador profesional, el sujeto al que se le desprecia por su vida dedicada al mal en la prensa escrita e inclusive sus atribuciones de libracos en sus novelones de quinta, el autollamado periodista Pedro Corzo, de origen cubano y con parte de  trayectoria venezolana,  quien dedica todo su tiempo a ensuciar a su patria de origen con cualquier sarta de insultos, como el de marras con la foto de una gran  calle de La Habana totalmente inundada, donde la ciudadanía tuvo que sufrir los embates del pasado huaracan Irma y donde en esta se observa a  cubanos con el agua a la cintura.

Solo un alma despiadada al extremo podría ser capaz de aprovecharse de la desgracia de todo un pueblo para usarla como arma de ataque a un gobierno, que como el caso de Cuba, carece de grandes recursos, como nación del Tercer Mundo, para enfrentar semejante acometida para pailar en algo los dolores de la población.

Este y no otro es el periodista Pedro Corzo, quien supuestamente dirige un engendro de su autoría, el auto bautizado con el ridículo y rimbombante título de  “Instituto de la memoria histórica cubana contra el totalitarismo” – allá va eso –  para los que no lo conocen bien.

De nuevo, se formó el “revolú”

Acaba de darse la noticia de que  se ha instaurado nuevamente la burocrática normativa de adquirir la residencia de Estados Unidos, a través de una “Lotería de visas”, que realmente tiene un muy rimbómbate nombre oficial de “Programa de visas para inmigrantes de diversidad”.

   Son 50 mil las “Green Cards” o tarjetas verdes, como se le conocía a estos documentos de identidad de residencia  legal en esta nación, que por cierto ya son rosadas y no verdes como antes pero se les sigue llamando de igual color anterior,  que se sortearán y para ello hay que hacer una solicitud a través de Internet, con unos cuantos datos que exigen esas normas. Este proceso estará abierto por solo un mes. Así que apúrense los que añoran este “Sueño – o pesadilla – americano” ojalá no tengan que arrepentirse como ya lo hacen muchos miles actualmente.

Existen 18 países a los que no se les permitirá solicitar a sus ciudadanos y estos son los que hayan producido una emigración de más de 50 mil personas, cada cual, en los últimos cinco años. Cuba que se supone que entre en este impedimento de rifa, no está incluida, en otras palabras los cubanos pueden participar, pese a que sus nacionales pasan de esas cifras de inmigrantes en cinco años. Solamente la Embajada de E.U., en La Habana, brinda 20 mil visas por año a los cubanos. Nada, que el asunto solo basta en caer bien. Allá va eso.

Recuerden que hay requisitos y uno de los más importantes es que hay que ser profesional en alguna profesión u oficio y acreditar con documentación o años de experiencia, al momento de solicitar.  A los americanos les grada mucho robar cerebros aprovechando cualquier circunstancia.

Les habló, para radio-miami.org, “Desde Miami”, Roberto Solís Ávila.

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