
En política los errores se pagan caros, hasta el punto que una jugada equivocada puede conducir a la derrota en unas elecciones o la de un candidato al que se tenía por seguro ganador.
Ejemplos de ello sobran pero solo vamos a señal uno capital que está ocurriendo en estos momentos que se está desarrollando la campaña electoral con vistas a las elecciones norteamericanas de “Medio término”, unos comicios que en la práctica se han convertido en un referéndum sobre la presidencia de Donald Trump.
El error de más importancia es el que están cometiendo los inmigrantes hondureños- o los que están detrás de ellos- que forman parte de una caravana multitudinaria conformada por mujeres, hombres y niños que avanzan a pie o como pueden, a todo los largo desde su país, pasando por Guatemala y El Salvador hasta entrar en México para desde allí intentar llegar a la frontera norteamericana con la absurda intención de entrar en Estados Unidos “como Pedro por su casa”- de manera ilegal – sin entender que le están haciendo el juego al peor enemigo que tienen los inmigrantes de todo el mundo, que es el Presidente norteamericano Donald Trump.
Lo cierto es, que una “Caravana de inmigrantes ilegales” ha sido orquestada por alguien- no sabemos por quién- porque no se organiza de manera espontánea, por arte de magia, por lo que nos inclinamos a pensar que hay una mano oculta detrás de esta operación que se realiza a pocos días de las elecciones norteamericanas donde el factor “inmigración “es uno de los temas favoritos de los Republicanos, especialmente del Presidente Trump, que insiste, energizando así su base electoral blanca y racista de derecha, en que hay que construir un muro como la “muralla China” para contener la inmigración.
Quien quiera que sea el mentor y promotor de esta caravana de inmigrantes hondureños que avanza hacia la frontera norteamericana con México, le está haciendo el juego perfecto al Presidente Trump.
Con esa clase de “enemigos”, a los Republicanos y a Donald Trump no les hacen falta tener amigos que le acompañen en su empeño por ganar unas elecciones que están a vuelta de la esquina.
Suerte que tiene el Diablo de que los buenos sean tan brutos.
Y hasta la próxima entrega de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría .Bambarambay.