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  Gracias al Rey Trump

 

   No obstante lo que pasa a diario, ahora existe una corriente pequeña pero cierta, de algunos que agradecen al nuevo “Rey” del país, por haberles permitido ingresar sin grandes trabas. Se tara de un grupito de profesionales de la salud que ha desertados de sus misiones en algunos lugares del extranjero, donde prestaban sus humanitarios servicios y que hoy han preferido quizás, en la mayoría de los casos, vender su alma al diablo, “por unos dólares más” como en el viejo film de Clint Eastwood.

Estos galenos y técnicos en la medicina, agradecen al “presidente” su aceptación al “país de las maravillas”, donde podrán enfrenar la dura vida del sostenimiento, aquellos que no tienen padrinajes,  aunque tengan que, para sobrevivir, tener que trabajar en la construcción la agricultura o en las áreas de servicios como camareros y empleados de establecimientos de comercio, todos alejados de su prestigiosos títulos de medicina ganados con largos años de estudio y trabajo, antes de arribar a estas costas de “Sueño (pesadilla) Americano”. Aquí deberán en la mayoría de los casos, realizar estudios muy fuertes y largos para poder ejercer esa profesión aun para los que saben el idioma, que son los menos.

Ya están llegando algunos de  los retenidos en Colombia, que habrían llegado allí de otras naciones. Se calcula que ha desertado un total de unos 8 mil  profesionales, cuyas carreras universitarias fueron otorgadas de manera gratuita en su patria de origen. Esto no tiene otro calificativo que “robo de cerebros”, y de los buenos por cierto.

Bueno la cosa se está poniendo cada vez más fea, pues salvo los ya tramitados, los demás quedarán embarcados en los pueblos que les necesitan y en algunos casos ya señalados como desertores sin otro lugar donde ir, pues ya se acabaron las oportunidades y privilegios para los nuevos “desertores”. Deben recordar que también es una opción regresar a Cuba, donde les esperan sus trabajos que abandonaron alguna vez. Los tiempos han cambiado y no creo que tengan una repentina marcha hacia atrás

Al que no quiere caldo, pues le damos más de dos tazas.

Basta solo un juez para detener la locura paranoica del presidente impuesto Donald Trump, al prohibir la entrada al país a siete nacionales de otras tantas naciones musulmanas. Por cierto se ha comprobado que los actos terroristas en el territorio yanqui, no han sido perpetrados por alguno de los países de referencias. Empezando por los actos de 11 de septiembre del 2,001, quienes eran de Arabia Saudita, la cual no está en la negativa lista de Trump.

Sin embargo fueron ya dos estados los involucrados en esto. El hielo lo rompe uno de los 3,570 jueces federales que existen, James L. Robart, nominado por George W. Bush en el 2,003. Parece increíble que este “supuesto” presidente – uso sus calificativos peyorativos sobre un respetable Juez – haya podido parar toda la maquiavélica maquinaría absolutista y xenofóbica del manda más de USA.

El origen parte de Seattle, capital del Estado de Washington y le siguió Minnesota. Recorriendo las cosas curiosas de esta nación, no se nos escapa este caso donde un simple juez puede detener al presidente de la nación más poderosa del mundo en sus caprichos de espanto y en contra al mismo territorio donde se desarrolla sus gestos increíbles de “ordeno y mando”.

Ya va haciendo falta una carga de jueces como Robart, para que este hombre siniestro,  no siga como va por el camino equivocado y pueda conducir a la nación completa a un desastroso futuro.

Les hablo, “Desde Miami”#, Roberto Solís.

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